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Elecciones 2008¿Por qué votar? Uf, de entrada, gran pereza: Salir de casa, acordarte del DNI, hacer memoria sobre dónde hay que ir. Si no, encima a buscar la tarjeta del censo, encontrarla… ¿un esfuerzo extra en domingo? ¿sustituir una tocata con los amigos o el ensayo del grupo? ¿y todo para votar? Ni por asomo. Para no salir de casa un domingo hay varias razones (la playa, novio/a, comilonas, el cine, las copas…). Pero para salir e ir a votar, hay más, y de peso. La cantinela de que están decidiendo por ti es la más oída, pero no la más ligera ni el bonustrack… Es tan serio como que no influyes en tus decisiones. Como si por la mañana un desconocido te dijera “esta noche al volver de la universidad o del trabajo, vas a pasarte por el Mercadona para traerme mis pizzas”. Sin preguntarte. Así de absurdo. Con los políticos pasa lo mismo cuando te quedas en casa. Se creen con el derecho a apropiarse de tu voluntad porque no has ido a votar. Y lo peor es que tienen razón, porque ni siquiera has votado en blanco para el pataleo. Alguien manejará el lunes la cifra de la abstención en la que estarás incluido, y ese porcentaje son la masa más manejable, porque ni les dirigieron la palabra a los mandamases de tu ciudad, los que deciden si puedes volver en bus o hay que hacer dedo, porque resulta que no hay dinero para poner líneas nocturnas después de salir de marcha. “Conmigo no va la historia…” “Todos son iguales…” Enlaces |
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3 comentarios
No recomiendo la abstención, pero es otra manera democrática de “sacudir” a la clase política. Pese a ello, los partidos políticos apenas toman nota. Se lamentan, al día siguiente se olvidan y raramente profundizan en las causas del desencanto de este amplio sector de la población. La democracia es mucho más que meter una papeleta en las urnas un mañana soleada de domingo. No somos votantes, sino ciudadanos. No somos consumidores, sino personas, cuyos derechos y opiniones deben estar presentes durante toda la legislatura, no sólo en una campaña electoral plagada de mentiras. Hay mucha gente que participa y trabaja por mejorar esta sociedad de muy diversas formas y luego decide abstenerse porque la oferta política le parece mediocre, hipócrita y deshonesta.
Hablemos por ejemplo de la altísima abstención en el referéndum del Estatuto de Autonomía del año pasado. Me pareció un motivo de vergüenza, un fracaso de todo el arco político andaluz, pero se aprobó con más pena que gloria, se habló entre dientes al lunes siguiente y no tuvo mayores consecuencias. Nadie se rasgó las vestiduras sobre la escasa participación de los andaluces en un proceso clave de renovación para nuestra Comunidad Autónoma. Nadie dimitió ni se sintió fracasado. El texto fundamental que regirá el futuro de Andalucía en las próximas décadas se aprobó con menos de un 40 por ciento de participación. Casi dos terceras partes de los andaluces censados se abstuvieron.
Me ha gustado el artículo por su intención de remover conciencias, y eso es bueno, pero no estoy de acuerdo en algunos términos. Por ejemplo, no creo que una persona que decide abstenerse deba callarse, como indica el cartel. Esa actitud me parece poco democrática. ¿Quiere decir que dos tercios del electorado andaluz debe callarse sobre su futuro? ¿No sería lógico pensar que fue el efecto de una pésima campaña de información y del escaso entusiasmo de los políticos en este proceso tan maniqueo? ¿O que el pueblo andaluz se olió que andábamos al rebufo de otros procesos como el catalán? ¿O quizás interesaba que fuera así?
Si los políticos no se aferraran al poder como un clavo ardiendo, si fueran menos clientelistas, menos sectarios y charlatanes, más profesionales, honestos y eficaces, si la política tuviera más de sinceridad y menos de mercadeo, más de criterios objetivos que de amiguismos, quizás, y sólo quizás, habría menos abstención. Hay buenos gestores de la cosa pública, sin duda, pero son la minoría.
Personalmente, no siempre he votado. En algunas elecciones me he abstenido, y no por eso me voy a callar. Peligroso ese cartelito, peligroso. Que se callen más los políticos, y dejen más espacio a los ciudadanos en los medios de comunicación.
Como ves, amiga mía, he respondido ampliamente a tu provocación. Un besazo.
Gracias Lorenzo. Puede que tienes razón con lo del cartelito. Pero pienso que es muy peligroso tener una generación que no vota, que se calla, y encima no participa. Solo queja.
Yo quise votar y no pude.
No pude dar voz a mis deseos pare este maravilloso pais en el que nací y en el que he vivido todos los momentos importantes que forman a una persona.
No he podido votar por que solo soy un residente en este pais y las leyes no me permiten votar en las elecciones de ámbito nacional. Mis padres vinieron desde fuera y sin tener planes para establecerse permanentemente, se quedaron.
Veo como las decisiones sobre temas que conciernen mi vida diaria son tomadas basadas en numeros, estadísticas y datos globales que pueden ser leidos desde todos los ángulos y siempre son tomadas tomando en cuenta un elevadísimo peso partidista.
Yo quiero gobernantes para españa con la oreja pegada al suelo, líderes de la sociedad que sepan anticiparse a mis necesidades pero que me escuchen y me tomen en cuenta si no quiero lo que me imponen.
Pago mis impuestos gustoso para que arreglen las carreteras, den ayudas para incentivar la creación de empresas nuevas o puestos de trabajo fiables. Contibuyo a los fondos sociales que son los de la Seguridad Social para que cada persona mayor que no ha podido ahorrar no se tenga que sentar en una esquinita para ver pasar la vida sino participar activamente, cada madre nueva tenga la posibilidad de darle una vida bien empezada a su hijo y tantas otras cosas.
Me enferma ver que mi dinero es malgastado en peleas verbales que no sirven para hacer avanzar el pais. Si yo intentara hacer eso en mi puesto de trabajo me echarían. Lo mismo pido yo. Pido que el esfuerzo de las personas que han elegido dar su vida al servicio de nuestra sociedad no se pierda, no se malgaste en griteríos partidistas, en el “no, por que lo dices tu” que parece regir la vida política en españa.
Pido gobernantes humanos que nos tengan presentes en sus decisiones como personas individuales.
Yo que no puedo elegir a un gobernante como ese para este país que llevo en mi corazón, delego mi voto en tí, que puedes elegir quien capitanéa este barco por una buena ruta y nos lleve a buenos puertos.