Reseña: Humor y Juego - José de la Tomasa
Un nuevo concepto de recital flamenco es lo que se vivió el viernes por la noche en el Museo Picasso de Málaga. Se celebraba la primera sesión del ciclo Humor y juego: un intento de despojar al flamenco de la severidad que caracteriza a sus letras y a sus espectáculos. Sobre el escenario: Fernando Iwasaki -coordinador del ciclo, junto con Marta Carrasco-, el cantaor José de la Tomasa y el guitarrista Eduardo Rebollar. La picaresca, el ingenio y el buen humor de los versos flamencos salieron a la luz en un acto en el que la alegría fue la protagonista. “No soy partidario de hablar del humor en el flamenco porque choca con el sufrimiento que conlleva. El humor es para cuando se toma una copa con los amigos. Soy muy serio, pero tal y como está la vida, quería reírme un poquito”, comentó un José de la Tomasa que finalmente tuvo que rendirse a la energía del humor. La noche de aguacero
dime dónde te metiste que no te mojaste el pelo.
Los dobles sentidos de la lírica flamenca fueron objeto de análisis y cante por parte de los tres participantes, que protagonizaron más una charla que un concierto. De hecho, José de la Tomasa sólo interpreto cinco temas: una malagueña, una soleá de Triana, una alegría, un fandango y una bulería. Un repertorio escaso para los espectadores más puristas, para quienes pensaron que iban a asistir a un recital flamenco al uso de José de la Tomasa. El chorro de voz del cantaor sevillano convenció al público, a pesar de que el artista se quedó en la superficie del cante. “A veces, para conseguir un mejor resultado, es mejor una curva que una línea recta”, comentó el escritor peruano Fernando Iwasaki, maestro de ceremonias, que se alargó demasiado en algunas de sus intervenciones. El amor y el sexo fueron dos de los temas a los que más se hicieron referencia. Y es que Rebollar lo tenía claro: “El amor está siempre ahí. La crítica social depende de la época en la que estemos”. Triana, Triana.
Qué bonita está Triana cuando le ponen al puente banderas republicanas. Para el cantaor sevillano, en cuyo árbol genealógico el flamenco asoma de cada rama, “la literatura flamenca refleja toda la vida. Lo que tarda Shakespeare en decir algo, el flamenco lo cuenta en tres versos”. Las mujeres y los gatos
son de mismas condiciones: teniendo la carne en casa van en busca de ratones. En definitiva, una sesión en la que salió a relucir no sólo el ingenio flamenco, sino la ingenuidad de un cantaor tan experimentado como José de la Tomasa. En el escenario picassiano -”Los catalanes tiran de Pablo, pero Pablo es andaluz”-, se conjugaron el humor, el juego y la memoria. |
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