Reseña: Las Mil Noches de Hortensia Romero
Tiene Hortensia la sabiduría y el desparpajo de una mujer fraguada en la alegría de sobrevivir, digna y castiza en su condición de puta, sin ambages ni reparos. Tres jornadas de monólogos (grabaciones) de la meratriz frente a una estudiante de sociología jalonan esta tragicomedia. Fernando Quiñones escribió la obra en la primavera de 1978 como un relato corto: La Legionaria. El apodo fue una consecuencia de su romance con un legionario de Málaga con el que se fugó a vivir a las pensiones de la Alameda de Hércules de Sevilla. Allí se echó a la calle, luego se retiró a los prostíbulos de Cádiz y así pasó Hortensia del cuento a la novela.
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This is a WPSimpleViewerGallery Entre las amistades de Quiñones hubo creadores excepcionales como Jorge Luis Borges. Ambos coincidían en la necesidad de perfección del relato corto. El Quiñones cuentista es un tesoro por redescubrir, como sus ensayos y poesías, donde el uso de la lengua toma dimensiones diferentes al habla popular andaluza. “Hortensia Romero es algo escrito con voz, y que se debe a la verosimilitud del personaje, que de otra manera no hubiera podido ser”, apunta Mauro con hastío del cliché de escritor provinciano. “Sin embargo, también tiene una poesía culturalista, o una prosa culta, como La Visita, sobre un encuentro entre Marcel Proust y Clarín”. En las noches de Hortensia hay experiencias cómicas y extravagantes, como la tendencia sexual de un cliente por los cefalópodos. Por su lecho pasaron aristócratas, aventureros, poetas, hombres felices y desdichados, de todas las preferencias y linajes: “Y lo dicho: que con todo el mundo a gusto, yo sí. Claro: con unos más que con otros. Pero es que, mira el arte de la cama, eso se tiene o no se tiene, y el que lo tiene es el que disfruta y hace disfrutar. Lo que pasa es que no…Todo el mundo está en eso pero no, no es tan corriente”. El actor Ramón Rivero ha encarnado el papel en más de 3.000 representaciones. Ha sido el gran personaje de su vida y el motor artístico de la compañía Teatro del Mentidero. “Ahora que Ramón está maduro, está como reconseguido, tiene mayores dosis de templanza”, subraya Mauro Quiñones, director de la fundación que gestiona el legado de su padre. La obra de Quiñones tiene asignaturas pendientes, como su difusión internacional ¿Es posible traducir Las Noches de Hortensia Romero? Ardua tarea. La riqueza de su lenguaje coloquial es también un lastre. No obstante, lo urgente era recuperar sus grandes títulos en España. Nadie publicó la novela en casi 30 años, hasta que en 2006 la familia negoció una nueva edición con Alianza Editorial. ¿Y existió realmente La Legionaria? Cuentan que Fernando Quiñones se inspiró en La Caracaballo, una prostituta del barrio gaditano de Santa María. “Quien sabe, pudo ser”, titubea Mauro, que se mira en estos rumores desde joven. “Puede que hiciera una ficción a partir de personajes de rasgos reales, que le llevaron a esa fabulación”. Su padre era un hombre que sabía escuchar; tenía el oído al compás del cante jondo, de las gentes y los callejones. Existiera o no, la obra destila y se intuyen verdades en Hortensia Romero. |
Bibliografía
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Este artículo fue subido por Lorenzo el 19 de Abril de 2008 a las 14:00.
Tags: Cádiz, Literatura, reseña


