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Blackberry Clouds

La portada de Dry Wind, su nuevo trabajo recién salido del horno, ya muestra a las claras que su universo musical mira hacia las raíces, culminación de un largo trayecto que destapa la enorme personalidad y clase de una banda a tener (muy) en cuenta. Blackberry Clouds, con los pies en la cercana Málaga y el corazón en las inmensas llanuras de la América profunda.

Por: Tertulia Andaluza

Banda de country-rock/americana
Nació: en 1996
Ubicación: Málaga
Destaca por: su exploración de sonidos que beben de las raíces de la música americana
¿Sabías que? su trabajo ha sido alabado por José Ignacio Lapido y que han compartido escenario con bandas míticas como The Cynics o The Pretty Things

Si Gram Parsons (The Intertational Submarine Band, The Byrds, Flying Burrito Brothers) dio por llamar con la acepción “música cósmica americana” a la hibridación de la rígida esencia musical estadounidense con otros aires aperturistas y renovadores, alejados de esa ortodoxia purista, como el rock o el rhythm&blues, los malagueños Blackberry Clouds parecen haber sido salpicados de lleno por esa fulgente estela astral sónica. Con una dilatada carrera a sus espaldas forjada en la carretera, que contiene celebradas referencias en su haber como Takin’ It Easy Is Our Business (Surco, 2000), Cheap ‘n’ Down (Alone Records, 2001) o The Worst (Lengua Armada/Alone Records, 2006), en los últimos años han mudado la piel de su propuesta, más madura, serena e intimista, en la que transitan nuevos horizontes en busca de un nuevo sonido que, como ellos mismos definen, “camina sobre el húmedo fango del rock pantanoso y el seco polvo del country más arenoso”. Formados en la actualidad por Francisco Galacho (voz, guitarra, piano, órgano), Francis Barba (guitarra, pedal steel), Julio Leal (guitarra, piano, órgano), Frank Mora (contrabajo) y Juan ‘Lillo’ (batería), hablamos con ellos de la consumación de esa exploración que nos llega con la reciente publicación de Dry Wind, su última referencia discográfica; un trabajo cuidadoso y detallista, destilando olor a clásico, que no les ha podido quedar mejor. Allá vamos.

entrevista blackberry clouds

P. Empecemos con una pregunta inevitable: ¿de dónde surge el nombre del grupo?

R. Lo de decidir el nombre de un grupo es flipante: se juntan cuatro tíos, pegan unos guitarrazos, en dos días ya tienes el primer concierto… ¡Y de repente tienes que decidir el nombre de la banda para toda la vida! El nombre de una banda intenta de alguna manera reflejar el estilo que haces; ¿Quién sabe qué estarás haciendo cuando pasen un par de meses? ¿Y si, como en nuestro caso, se trata de 17 años? Pero hay que decidirlo. Hicimos una relación de nombres, me acuerdo de algunos: Cornucopia, Banana Split, Falcon Peregrine, Rabo de Lagartija, Fémur, The Furry Moon (éste quedó en segundo lugar)… ¡y al menos veinte nombres más! Al final optamos por Blackberry Clouds. Tiene un toque psicodélico. Es poco pegadizo, pero no se puede negar que es bonito…

P. Aunque vuestra actividad se remonta a mucho atrás, es en los últimos años cuando habéis sufrido algunas variaciones en la formación y el sonido del grupo. ¿Cómo han afectado estos cambios al estado actual de la banda?

R. De forma totalmente positiva. Las variaciones en la formación han propiciado el nuevo sonido de la banda. Hemos aprovechado el cambio de vocalista y la entrada del pianista para poder desarrollar la idea que teníamos. Hace tiempo que masticamos esta nueva dirección del grupo.
En cuanto al estado actual de los Clouds, nos sentimos muy cómodos haciendo lo que hacemos. No somos adolescentes llenos de energía. Somos más bien tipos taciturnos y tranquilos, que rumiamos muchas cosas. Este nuevo paquete de canciones nos sienta como un guante.

P. Ahondando en el tema del sonido, Dry Wind (2013), vuestro último trabajo discográfico, marca claramente un nuevo camino de la banda, más maduro, profundizando en nuevos territorios sonoros apegados a la esencia musical americana de raíz. ¿Cuál ha sido el impulso y las motivaciones para afrontar esta evolución musical del sonido de Blackberry Clouds? ¿Ha resultado fluida esta transición en el seno del grupo?

R. Desde siempre nos han fascinado los sonidos que beben de las raíces de la música americana (en todas sus variantes, no solo en el concepto clásico: para nosotros es tan americano y auténtico The Firstborn Is Dead como Folsom Prison Blues). Ya en The Worst (2006) queríamos abrir el concepto de la banda, para saltar del estrecho casillero del rock de guitarras. Nuestra evolución musical ha sido muy natural: llevamos bastante tiempo tanteando otros instrumentos, avanzando en las capacidades del grupo y dejándonos influir por la música que escuchábamos, en lugar de centrarnos en sonar cada vez más fuerte. Vemos este proceso como algo muy normal en un grupo de tíos que lleva tocando juntos desde hace mucho tiempo. Los cambios de formación han servido como piedra de toque para sacar esto fuera, y ponernos a hacer lo que realmente queríamos hacer. Ha sido fácil adaptarse y no ha sido muy traumático. Somos mayores y cada vez nos gusta más tocar sentados.

P. Aunque partís de algunas coordenadas ya presentes en la vida anterior de Blackberry Clouds, ¿qué tal han acogido los seguidores más fieles esta nueva senda, tan “de género”, del grupo?

R. En general, de forma muy positiva. La gente que conoce el álbum nos comenta que es algo viejo y fresco a la vez, lo que nos enorgullece bastante. Aunque entendemos que los que esperaban un nuevo álbum típicamente cloud no se sientan tan atraídos por Dry Wind.

P. En Dry Wind conviven, además del country tradicional, ramalazos de un rock más sucio, garage o rockabilly, mezcla natural de estilos patente desde los dos primeros cortes del álbum, dónde se pasa del inicial sonido crepuscular de la homónima Dry Wind a la más cruda Shocks. ¿Declaración de intenciones, o querer situar al oyente ante lo que se va a encontrar?

R. Dry Wind es nuestra canción bandera de este disco, porque fue la primera que hicimos en la que ya era evidente el nuevo sonido. Y Shocks fue prácticamente la segunda, así que casi ha sido un intento de hacer una cronología del cambio. Por supuesto, Dry Wind dará una idea aproximada de lo que hay en el resto del disco. En ese sentido, cumple a la perfección. Dry Wind y Shocks representan los dos polos del disco, hay intimismo y melancolía, pero también rabia y frustración.

P. En estas nuevas composiciones puedo percibir las huellas de grandes como Gram Parsons, Nick Cave, Dillard & Clark o incluso Townes Van Zandt. Dentro del universo de referencias sobre el que gravita vuestra propuesta actual, ¿qué nombres esenciales citaríais como principales influencias? Y, ¿cómo canalizáis esas influencias hasta conseguir ese resultado en forma de canción que la sintáis como propia?

R. Todos los que has mencionado y muchos más (Gun Club, Hank Williams, Sadies, Glen Campbell, George Jones, Marty Robbins, Tex Perkins, Uncle Tupelo…). Todas las canciones de todas las bandas nacen de otras canciones, de forma consciente o no. Pero cuando la idea inicial se trabaja en el local de ensayo, se machaca, se le da mil vueltas y al final ves el resultado, entonces la sientes como propia, por todo el tiempo que has estado conviviendo con ella mientras la trabajabas.

P. Me gustan las bandas que acreditan a su propio nombre la autoría de las canciones, como es vuestro caso, porque ello suele conllevar una mayor implicación y responsabilidad del conjunto en armar los temas. ¿Cómo es el proceso de composición en el seno de Blackberry Clouds?

R. Los temas parten de la idea de algún miembro del grupo que se desarrolla en el local de ensayo. Tocamos y trabajamos ese boceto, hasta que la mayoría de las veces no coincide en absoluto con la idea que se traía. Pero en todos los casos, sin excepción, el cambio siempre es a mejor.

P. La temática en las canciones de tradición country-rock/americana suelen versar (en un sentido amplio) sobre personajes desarraigados, en los que confluyen ideas como la redención, la culpa, la mujer (generadora tanto de deseo como de desasosiego) o la muerte. Muchos de esos patrones puedo apreciarlos en los cortes de Dry Wind. ¿Qué queréis expresar con las letras de vuestras canciones?

R. Siempre intentamos contar historias en las canciones. O al menos contar cosas sobre gente en una situación especial (generalmente triste y abatida, o en un callejón sin salida). Nos atraen las historias tristes. Quizás sea simplemente influencia de las cosas que nos gustan, que siempre andan por esos derroteros. No caemos en los tópicos rockeros a la hora de hacer letras aunque, como has comentado, también la música tradicional americana está llena de clichés (murder ballads, loosers, outlaws, etc.). Pero esas son las atmósferas que nos gustan y encajan con el ambiente general de las canciones. Escribir canciones sobre gente en problemas, mientras estás sentado en el sillón de casa, también nos sirve de terapia.

P. En Dry Wind, además de participar activamente en la grabación del mismo, habéis apostado por la autoedición. ¿Es el do-it-yourself la vía de actuación a seguir en los tiempos que corren? ¿Se ve recompensado este esfuerzo extra en un mayor control y satisfacción por parte del grupo del resultado final que sale a la calle?

R. La cosa anda mal. La crisis económica actual ha afectado negativamente a la estabilidad de las discográficas, y si a esto le unimos que desde el año 2002 ha sido constante el descenso de ventas de discos, ya me dirás. Además, como quiera que somos un grupo español cantando en inglés, se cierran casi por completo las puertas de las multinacionales, centrándose nuestro circuito en el ámbito de las discográficas independientes, que cuentan lógicamente con presupuestos más ajustados. Hay discográficas que se ha interesado en editar el disco, pero no podían prometer apenas respaldo económico para promocionarlo, con lo cual lo lógico es que lo editemos nosotros mismos. Ya vendrán mejores tiempos, pero también te digo que cuando era la época de las vacas gordas nosotros no catamos ninguna, así que ahora tampoco es que hayamos notado mucho la diferencia (ríe) … En cuanto a si es más gratificante la autoedición por contar así con un mayor control del resultado final, no hemos notado la diferencia tampoco, puesto que las discográficas que nos editaron los discos anteriores nos dieron total libertad artística.

P. Volviendo al tema de la grabación del álbum, ésta parece haber sido larga y exhaustiva, realizada en Hollers Analog Studios y Grabaciones Oscuras con una implicación muy activa del grupo. ¿Qué nos podéis contar de la grabación? ¿El inconformismo y mimo por los pequeños detalles os ha dado algún dolor de cabeza durante la misma?

R. La grabación del disco se ha repartido entre estos dos estudios, durante dos años. Hollers Analog Studios es fantástico, y Maxi Holler ha sabido captar a la perfección lo que queríamos en las canciones. Maxi también es un apasionado de la música americana, aunque en su vertiente negra tradicional (su grupo The Hollers es altamente recomendable). Grabar con él ha sido como un picnic con los colegas. En Grabaciones Oscuras completamos la otra tanda de canciones y realizamos varias mezclas, no en analógico, pero sí a un excelente nivel debido al buen equipo del estudio y al estupendo trabajo de Julio, Chiqui y Francis. En general, el trabajo de arreglos y mezclas no ha sido muy controvertido. Las tomas se hicieron casi en directo, excepto varios arreglos de pianos, guitarras, etc. Salvo algún tema más denso porque la propia canción lo requería, en casi todo el trabajo ha dominado la búsqueda del equilibrio en la variedad instrumental.

P. Toca hablar de esa riqueza instrumental del álbum. Más allá de las elegantes y poderosas líneas de guitarra y los melódicos juegos de voces, llama la atención la cantidad de matices y encanto que dotan a las canciones la amplia amalgama de instrumentos utilizados, como el pedal-steel, contrabajo, piano, órganos, etc. ¿Cómo vivís el llevar todo esto al directo?

R. Con mucho dolor de espalda. Ahora la logística para los conciertos es más complicada. Intentamos reproducir en directo todos los matices de las canciones, por esta razón ahora somos cinco y nos sentimos completos. Creo que los conciertos de los Clouds son muy fieles al trabajo del disco, con el añadido de la intensidad que da el directo.

P. Además de vuestra amplia paleta de composiciones, soléis intercalar en vuestros conciertos versiones de esas influencias declaradas anteriormente. ¿Cuál de ellas es la que más disfrutáis tocando, y cuál es la que os ha causado mayor respeto atacar?

R. Nos divertimos mucho cuando hacemos I Saw The Light de Hank Williams, pero también disfrutamos, aunque de otro modo, cuando tocamos I See A Darkness de Bonnie ‘Prince’ Billy. No sé, depende del momento y de la canción. Siempre nos ha provocado respeto tocar Honky Tonk Man, el tema de la película de Clint Eastwood. Por la canción en sí, que es estupenda, y por lo que representa en la historia del protagonista.

P. Habéis tocado recientemente en el Festival El Alternador y tenéis prevista alguna actuación para las próximas semanas en Marbella. ¿Tenéis diseñado plan de carretera para presentar Dry Wind? Y además de los conciertos, ¿dónde podremos adquirir una copia del disco?

R. Estamos configurando el calendario de conciertos. Queremos salir a tocar todo cuanto podamos. Ahora mismo, Dry Wind se puede adquirir en Sleazy Records en Málaga [1], en Acabóse Producciones en Marbella, o pidiéndolo directamente al grupo, a través de Facebook o Bandcamp. En nuestros Facebook y Twitter iremos informando próximamente de nuevos puntos de venta.

P. ¿Cómo veis el panorama musical en Andalucía? Dejando de lado a los grandes nombres de aquí, ya suficientemente conocidos, ¿qué grupos de la escena underground del sur nos recomendáis?

R. Ahora mismo hay un montón de bandas andaluzas estupendas. En Málaga tienes a The Hollers, Tupelo Bound, Airbag [2], No Picky, Dry Martina, Santos de Goma [3], Gastmans [4], Beerbellys, Puño Americano & His Puñettes, etc… Fuera de Málaga [1], pues por ejemplo los Little Cobras, los Milkyway Express… o los Miraflores, que nos dejaron boquiabiertos en el Alternador con un directo bien crujiente y salvaje.

P. En el diseño interior del disco añadís la letra del último corte, My main day, cuyo final reza: “[...] My main day is yet to come. Oh, Lord I hope that day comes at last”. ¿El día grande de Blackberry Clouds está por venir?

R. Lo dudamos mucho. Nos conformamos con tener días buenos y tranquilos. Eso sí, que sean muchos.

P. Muchas gracias por todo. Para finalizar, ¿queréis añadir algo más?

R. Gracias a tí por este rato. Esperamos que la gente disfrute Dry Wind tanto como nosotros disfrutamos haciéndolo y tocándolo.


Enlaces dentro del artículo


[1] Málaga: http://www.tertuliaandaluza.com/explora/malaga/malaga-guia-del-viajero/

[2] Airbag: http://www.tertuliaandaluza.com/cultura/airbag/

[3] Santos de Goma: http://www.tertuliaandaluza.com/cultura/santos-de-goma/

[4] Gastmans: http://www.tertuliaandaluza.com/cultura/gastmans/

URL: http://www.tertuliaandaluza.com/cultura/musica/blackberry-clouds/

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