Francisco Guerrero Marín
Sin duda ninguna, la vocación musical de Guerrero provenía de su padre. Francisco Guerrero Morales, progenitor de Francisco Guerrero y músico de amplia formación -los apellidos parecen corroborarlo-, tocaba el piano, el violín y el violonchelo. Compaginaba sus tareas de profesor de música y organista en la iglesia granadina de San Juan de Dios con la compra de viejos pianos que reparaba para luego venderlos. Tras enseñar a su hijo nociones de solfeo y piano, decidió encomendar su educación musical al organista de la catedral de Granada. De la mano de Juan Alfonso García, Francisco Guerrero hijo adquirió conocimientos de contrapunto y armonía en unas clases poco convencionales. Allí aprendió el joven Francisco, del que sería su único maestro, a “sentirse músico”. En 1969 se traslada a Madrid para trabajar en el laboratorio ALEA con Luis de Pablo, quien marcaría sus primeras influencias musicales: “Cuando empecé a acercarme a la vanguardia, el ejemplo que tomé fue Luis de Pablo. Yo quería ser él. Me impresionaron su obra y sus escritos”, confesó a Radio Nacional en 1983. De aquel entonces son Facturas (1969), con la que obtiene su primer premio, y Actus (1975), punto de inflexión en su producción. Guerrero renuncia a la experimentación y aleatoriedad propia de sus obras de juventud y comienza una fase compositiva que ya no abandonará nunca: la búsqueda del control preciso del resultado sonoro por medio de procedimientos derivados de las matemáticas; en este caso, la combinatoria. Fruto de esta nueva etapa son las primeras obras de madurez del compositor y el comienzo de su proyección en el extranjero. Concierto de cámara (1977), Anemos C (1978), el primer Zayin (1983) y Ariadna (1984) revelan ya una personalidad musical autónoma.
El último periodo compositivo de Guerrero, iniciado en 1990, estaría marcado por los fractales. La lectura en 1984 de un artículo de Martin Gardner, publicado en la revista Investigación y ciencia, y el encuentro con el ingeniero informático Miguel Ángel Guillén serían cruciales para la gestación de sus últimas obras al amparo de estos procesos. De la aplicación de modelos fractales a la música nacerían Sahara (1991), Oleada (1993), los Zayines III al VII, Coma Berenices (1997)…, obras fundamentales en su catálogo y legado final del compositor. En 1997 los proyectos de una ópera, La Papisa Juana, se vieron truncados de manera abrupta por la muerte prematura del músico, cuando sólo contaba 46 años. El fallecimiento repentino del compositor lo elevó a la categoría de mito y ocasionó tras su muerte un boom sin precedentes en la interpretación de su música. La extrema dificultad de sus obras, la falta de entendimiento con los intérpretes nacionales –no habituados a las exigencias que planteaba su escritura–, sumados a un carácter fuerte y dado a la polémica, propiciaron que gran parte de su producción desde los años 80 fuera estrenada en el extranjero. Éxitos como el obtenido en el Festival de Música Contemporánea de Metz en 1991 con el estreno de Sahara avalan su reconocimiento internacional. En la actualidad una serie de acontecimientos relevantes parecen apuntar a un revival de Guerrero. Así lo demuestran los conciertos monográficos del compositor en el Centro para la Difusión de la Música Contemporánea y el ciclo musicadhoy en 2006, donde se interpretaron obras raramente programadas; o la mesa redonda y el concierto, ofrecido ese mismo año por Jean Pierre Dupuy en el XXV Congreso Internacional de Matemáticas. Igualmente relevante ha sido el lanzamiento al mercado de dos discos con grabaciones inéditas: su orquestación de seis de las piezas de la Suite Iberia de Albéniz, a cargo de José Ramón Encinar y la Orquesta Sinfónica de Galicia, y el registro de varias obras para conjunto instrumental de manos de Joan Cerveró y el Grup Instrumental de Valencia. |
Bibliografía
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- • García Estefanía, Álvaro. Catálogos de compositores. Ed: Fundación Autor, Madrid, 2000.
- • Francisco Guerrero. El maestro de la forma. Audio Clásica, número 127, octubre 2007.
Discografía
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- • Isaac Albéniz / Francisco Guerrero, 2007. Iberia. Orquesta Sinfónica de Galicia. José Ramón Encinar, director. Editado por Glosa.
- • Francisco Guerrero, 2003. Complete orchestral works. Orquesta Sinfónica de Galicia. José Ramón Encinar, director. Editado por Col-legno
- • Francisco Guerrero, Zayin. Cuarteto Arditti. Almaviva 1999
Enlaces
Este artículo fue subido por Carlos el 14 Enero 2008 a las 13:42.
Etiquetas: compositor, música clásica, música


2 comentarios
Me parece excelente el criterio,valoración y ubicación de este gran musico andaluz al que aún hay que colocar más en su sitio muy merecido por creador,revolucionario e innovador dentro de la Gran Musica.
Excelente artículo!! Felicitaciones!. El próximo 27 de octubre será audicionada en Madrid su obra “RHEA” para 12 saxofones, interpretada por el Sigma Project. Ocasión única para poder escuchar esta obra de difícil programación, y que será llevada a cd por primera vez por dicho ensemble.