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Harrisonburg y Richmond - Virginia

Próxima parada: el estado de Virginia. El trío ubetense se pasea por Harrisonburg y Richmond con sus instrumentos a cuestas. Un restaurante etíope y un billar, escenario de sus conciertos. Seguimos la gira de Guadalupe Plata en su blog Ecos del Pantano.

 
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Por:  Toni Anguiano
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En Virginia nos esperaban dos conciertos en salas poco ortodoxas: un restaurante de comida etíope, el Blue Nile (Harrisonburg), y un local de billares, The Triple (Richmond). Nuestra visita a Harrisonburg fue vista y no vista, al igual que la cena que allí nos pusieron. Tim tenía que trabajar al día siguiente muy temprano y emprendimos camino a Richmond justo después de tocar. Celebramos las primeras ventas de camisetas con tequila, por lo que Perico y Jimena tuvieron que aguantar mis diatribas en la furgoneta antes de quedarse fritos. Ya en Richmond, los dos grupos de siempre. Nosotros a la casa de Tim, y Pedro a la de Mike, en la compañía de una caja de cervezas, y de una mujer, la hermana de Mike, cuya belleza salvaje le haría recordar lo sólo que se estaba sintiendo esos días en la carretera de un país tan grande como EEUU. Pero no pasó nada, así que siguió soportando la desagradable dolencia que los americanos llaman “blue balls”.

Nos despertamos en Richmond, hogar de los Ultra Dolphins y cita muy esperada de la gira. Paco Luis y Jimena salieron de compras con Rosa y se hicieron con un accesorio con el que dieron por concluido su periodo de adaptación al american way of life: dos chapas de sheriff, de las que ya no se desprendieron en todo el viaje. Desde entonces, las decisiones más importantes estaban en sus manos. Por la tarde, Stephanie nos llevó de visita al cementerio confederado, donde descansaban muchos héroes de la guerra civil. Quizás algunos de ellos no fueran tan héroes, ni estuvieran tan muertos, porque los perros que llevábamos de paseo se detenían en algunas tumbas en concreto a ladrar como cabrones, por lo que nos vimos obligados a salir por patas de allí.

Para cenar, Tim nos llevó a una especie de marisquería donde se comía muy bien. Después de que pasaran por la mesa platos de pasta con mejillones, vieiras rebozadas, y varios tipos de pescado al horno, mi tarjeta de crédito se estaba echando a temblar. Pero sorprendentemente, el cocinero era íntimo amigo de Tim y estábamos invitados. Menos mal. De todas formas ahí estaban los sheriffs para solucionar cualquier situación comprometida.

Por la noche, concierto y triste despedida. Habíamos pasado cinco días de carretera inolvidables en compañía de Tim, Stephanie, Mike, Lia, y Allison, a los que estaremos eternamente agradecidos. Austin nos esperaba impaciente.   

Sigue la gira de Guadalupe Plata en su blog Ecos del Pantano en Tertulia Andaluza.

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