Cómo aprender Kitesurf en Tarifa
Cuando uno se acerca a la playa con la firme convicción de aprender a volar sobre las olas, lo primero que ve, sobre todo en Tarifa, son islas de personas alrededor de la bandera de cada escuela de kitesurf atizada por el viento y por la arena que levanta. Tratan de subirse a él, de domarlo. “Hay que tener narices para eso”, es el primer pensamiento que cruza la mente. Mientras te decides, kitesurfistas experimentados pasan como pájaros que vuelan libres, mostrando lo que aún eres incapaz de hacer. En cambio, la primera vez probablemente acabarás tragando jugosos buches de agua salada. ¿Cómo pueden hacer que parezca tan fácil? Tranquilo. Sólo necesitas en torno a cinco días para lograr avanzar sobre el agua y que el gusanillo te revuelva las tripas con una sonrisa. “El kitesurf te cambia la vida. Para bien o para mal. Y comparado con el skate, snowboard o el windsurf, es muy fácil”, resume Ingo Maes, director de la escuela Dragon Tarifa. El primer día el alumno está en la arena para sentir el viento, la reacción de la cometa y cómo debe jugar con su propio cuerpo. Al segundo día y poco a poco se acerca a la orilla para atravesar las olas, siempre sin quitar la vista de la cometa. Al principio, de tanto mirar al cielo puedes padecer tortícolis, estás avisado. Además, te sentirás el ser más torpe del mundo. “Cuando subes todo va muy rápido y la primera vez siempre te caes. Es bastante físico y se cansa uno”, confiesa José María Salgado, que acude cada verano a Tarifa desde Suiza con Adrián y Bruno, sus dos hijos de 13 y 16 años.
Aprender kitesurf es también una historia de superación de miedos. Hay que coordinar hasta cuatro movimientos a la vez, la fuerza del viento a veces parece incontrolable, estás rodeado de otras cometas en sólo 500 metros de playa… pero el castillo del miedo se derrumba. “Hombre, hay gente que tiene dos manos izquierdas, pero se quedan siete días y aprenden”, ríe Sam Teplickz, instructor eslovaco de 27 años. “Es un pelín más complicado para las chicas, pero sólo porque están más preocupadas por la seguridad que los chicos, no por la fuerza física”, añade. ¿Consejos? Evita los fines de semana del verano, cuando la playa sufre más trafico. Antes de bajar a Tarifa confirma la previsión del viento para que no pase de 25 nudos, ya que a partir de esa cifra se hace demasiado complicado aprender. Los mejores meses para aprender son mayo, junio y septiembre. Nunca olvides el casco al coger la cometa. Y siempre apúntate en una escuela homologada. A la larga, compensa. Después de dar el salto, todo el equipo (tabla, traje, arnés, flotador, chaleco, casco, barra y cometa) puede rondar los 900 euros de segunda mano y los 1.500 euros por un equipo nuevo. La diferencia con el esquí es obvia. En la arena no hay forfaits (pases para el esquí, a 35 euros por día). Ni el gasto económico ni las agujetas del día siguiente te importarán cuando vuelvas a tierra con la sensacion del vértigo por la velocidad. Con el kitesurf el “si quieres, puedes” no deja lugar a dudas. |
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3 comentarios
Wicked i want to go kite boarding next time I’m in Tarifa!
Os dejo un artículo que explica que lineas hay que escoger según las condiciones.
http://www.uncomo.com/articulo/como-combinar-lineas-largas-o-cortas-con-kitesurf-2472.html
Espero que os guste!!
El articulo refleja muy bien lo que nosotros en nuestra escuela vemos muchas veces, gente contenta e ilusionada que descubren y se aficionan a un deporte increible.
Pero me gusta siempre recalcar que el kitesurf es un deporte de riesgo, es peligroso y como tal hay que tratarlo, por eso siempre recomiendo que si se quiere aprender sea en una escuela que tenga los monitores titulados y un material moderno y seguro.