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Lisboa: Guía del Viajero

Si la crisis te impide destinos lejanos y exóticos, si las cenizas de cualquier volcán no te dejan coger el avión para llegar a capitales del norte de Europa, pero sigues queriendo encontrar algo nuevo y algo viejo, algo auténtico y algo renovador, no lo dudes: vuelve a Lisboa. La saudade, el fado, los azulejos, los tranvías y el bacalao son fáciles de encontrar en cualquier guía. Te proponemos otra ruta más desconocida y con el latido más joven.


Por:  Leonardo Sardiña
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Esencial: huir de las rutas turísticas y perderse por la ciudad
El Tiempo:

Su aroma atlántico se ha impregnado hace mucho tiempo de los perfumes orientales de Goa, Macao y Japón; la guitarra nostálgica del fado de los barrios de Alfama y Mouraria se ha enamorado de las voces africanas que llegaron en barcos desde Angola, Mozambique y Cabo Verde; y los hombres han mezclado las piedras claras con agua y sueños para adornar paredes de palacios, iglesias y fachadas que se miran a cada hora luminosa en el espejo del río, un río que se ha hecho mar. Está a tan sólo a unos centenares de kilómetros, es la capital europea más vecina y en cualquier época del año está hermosa.

Desde luego llegar a Lisboa en coche es llegar casi desde el cielo por el puente 25 de abril… es como entrar volando hacia una urbe que despliega y posa sus alas como una gigantesca mariposa de colores rojizos, malvas y dorados a la vera del estuario del Tajo. Te sientes pequeño y grande a la vez. Conducir por el puente colgante es sentir el ruido sordo y metálico del rodar de centenares de automóviles que descargan o evacuan gentes de la ciudad lepidóptera. Desde la Expo del 98, Lisboa tiene otro puente maravilloso, el Vasco de Gama, el puente más largo de Europa con sus más de 17 kilómetros sobre el Parque Natural del Estuario del Tajo, que sirve para entrar por el lado norte a la Gran Lisboa.

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Un café y un bistec

La ciudad siempre se mueve entre el pasado y el futuro: el presente parece un trámite pintoresco para los lisboetas, un trámite para el que no hay mejor solución que sentarse a cualquier hora en las esplanadas a tomar un café y ojear el periódico (todavía de papel) como figurantes de Pessoa. Por eso la Plaza de Londres, la Avenida de Roma y aledaños es un buena zona para moverse como un portugués de clase acomodada, alejado de los turistas y los suvenires de la Baixa.

Un café en La Mexicana no tiene precio, con su decoración de principios de los años 60, su jaula de periquitos incluida, su increíble variedad de pasteles y helados. Franquicias de tiendas de moda españolas y calles arboladas nos conducen hacia Alameda. Si te ha entrado hambre puedes tomar algo en el Café Imperio (un gigantesco café-restaurante de dos pisos reabierto en 2006) entre fotos de cantantes de los años cincuenta y pantallas de televisión (alguna tan grande como la de un cine) donde los parroquianos a la hora de la cena ven un partido de fútbol o videoclips musicales. Su historia dice que han servido miles de filetes, o sea que no interrumpas esa corriente d aire que llega desde el pasado y prueba un Bife à café (pídalo “mal pasado” o “poco hecho” y no te cortes y moja pan en la esponjosa salsa de pimienta). Quizá te atienda el camarero cómico que tiene la nariz roja y confunde los pedidos provocando situaciones delirantes.

De palacios, galerías y plazas de toros

Un día de exploración artística por una ruta no demasiado trillada te deparará sorpresas y te ayudará a recorrer más acertadamente los senderos del alma lisboeta, desde el pasado monárquico de otros siglos hasta el presente de las nuevas tendencias republicanas y vanguardistas. La jornada puede trascurrir entre los barrios de Campo Pequeno y Campo Grande. Forman parte de ese ensanche burgués del siglo pasado que acabó apoderándose de las quintas y convirtió el campo en ciudad. Ahora las avenidas atestadas de tráfico, las autovías elevadas y los edificios deteriorados han arrebatado casi todo el fulgor ilustrado, pero aún así hay joyas que merece descubrir.

El Palacio Galveias, en Campo Pequeno es ahora una biblioteca y museo. Y puede ser un buen aperitivo cultural del cóctel pasado-presente. Tienes que echar un vistazo a este edificio barroco, con sus azulejos aristocráticos, y a la última exposición que tengan en sus salas. Un paseo hacia Campo Grande te lleva por el amplio bulevar, se deja atrás la Universidad y se llega hasta el actual Museo da Ciudade, que está en otro magnífico palacio: el antiguo Palacio Pimienta, del siglo XVIII. Cuadros de época y vestigios arqueológicos se controponen a las obras rompedoras de artistas emergentes que exponen en el pabellón blanco y el pabellón negro, dos salas diáfanas abiertas al jardín francés que aísla el palacio del bullicio de la ciudad moderna.

Para completar las claves de la historia lisboeta, ¿por qué no cruzar al Museo Bordalo Pinheiro, justo al otro lado de la avenida? Así conoces a una de las figuras más relevantes de la cultura portuguesa de la segunda mitad del siglo XIX: su impresionante colección gráfica y sus ilustraciones políticas te enseñarán de donde arranca el humor sarcástico y crítico de los habitantes de la metrópolis, mientras que su obra como ceramista te traslada a ese mundo naif y rural del que proviene la otra mitad del alma portuguesa.

Para descansar y comer algo la opción es la Plaza de Toros, reconvertida hace muy poco en pabellón cubierto y galería comercial con fast food de sabor portugués bajo tierra y restaurantes de precios muy asequibles afuera, en las esplanadas que rodean el singular coso de ladrillo rojo con cúpulas de aire oriental.

El día merece un broche artístico de verdadera vanguardia. Para eso tienes que acercarte al vecino barrio de Alvalade donde brotan proyectos como Galería Marz o Appleton Square que exploran los nuevos territorios de la pintura, la escultura, la fotografía o el vídeo en espacios amplios y diáfanos que convierten el taller en sala, y la sala en museo participativo. Si coincide la fecha, aprovecha y acercarte además al Pavilhâo 28, en el Hospital Júlio Matos, donde la iniciativa de mostrar los trabajos de los pacientes y alumnos convierte una vez al mes el pabellón 28 en una galería de arte.

En Belém, y sin pasteles

En el barrio de Belém es donde se encuentra la famosa torre del mismo nombre, el celebérrimo Monasterio de Los Jerónimos, y el museo más visitado de todo el país: el Museo Nacional de las Carrozas. También es donde se comen los pasteles de nata que mejor saben del mundo. Si ya has visitado alguna vez la torre y el monasterio (normal en la primera visita a Lisboa), si el esplendor de los vehículos del rococó no te interesa (en tiempos de Fernando Alonso pueden parecer una antigualla), y si la pastelería está abarrotada (casi siempre), te recomiendo que entres en un callejón cercano, casi olvidado, llamado Travessa do Marta Pinto donde una pequeña ermita del siglo XVIII se ha desacralizado y convertido en un recoleto centro de arte contemporáneo, donde en un taller-tienda puedes admirar como se montan joyas de orfebrería de autor, o donde puedes paladear vinos y saborear petiscos (tapas) en una enoteca de calidad. Forman parte de la misma idea, del mismo proyecto con escala humana como alternativa a los grandes museos de la zona.

Pero ríndete: como estas en Belém no puedes dejar de dar una vuelta por el CCB, el Centro Cultural de Belém. Su magnífica programación musical y expositiva hace que esta gigantesca carabela de piedra clara complete el escenario imperial de la zona, con muestras a lo grande que recuerdan que Lisboa no es Londres o Berlín pero no lo necesita. En sus diáfanas galerías, siempre hay artistas de máximo nivel y prestigio. Y, además, puedes tomar un refrigerio en la cafetería abierta al jardín en altura que mira el estuario del Tajo y el puente 25 de Abril y sentirte como una “gaviota” cultural. Es uno de nuestros miradores favoritos…

La ciudad de enfrente

Hablando de miradores. Lisboa es una ciudad que se sueña desde los tejados, desde las alturas y desde los miradores. Por supuesto que debes pasear por la ciudad y asomarte a las balconadas clásicas del Mirador de Santa Lucía, del Mirador de San Pedro o del Mirador de Santa Caterina… Pero, si tienes tiempo, cruza a la ciudad de enfrente. Coje un barco en el Cais de Sodré y refréscate con algo único: la salada brisa marina chocando contra la corriente dulce del río.

Enfrente está Almada, un barrio dormitorio que hoy intenta coger de nuevo el tranvía de la historia, y que está dominado por un gigantesco Cristo inspirado en el de Río de Janeiro. Pero no hace falta subir hasta la divinidad: un paseo bajo el acantilado entre ruinosas factorías abandonadas te lleva (a nivel del agua) hasta el moderno elevador Boca do Vento. Por el camino te cruzarás con pescadores de caña, adolescentes o ancianos, con grupos de boyscouts, con parejas de enamorados… Algunos pintorescos restaurantes te invitan a un almuerzo marinero y una cerveija fresca… Un poco más allá, el ascensor te eleva hasta otro restaurante y hasta una fabulosa quinta de verano, Casa da Cerca, transformada en museo de arte contemporáneo, con un cuidado jardín y -sin duda- con las vistas más preciosas de la ciudad: la Lisboa de enfrente. No hay una visión más completa de la señora capital de Portugal. Unos cien metros más arriba, hay un restaurante-mirador en un recoleto jardín público que promete los atardeceres más bellos sobre la gran Lisboa, su río-mar y su mítico puente 25 de Abril, y donde cenar se convierte en un espectáculo panorámico.

Un remate de diseño

El último gran museo abierto en Lisboa te dice por dónde van los tiros de una ciudad que se abre y mueve en todas las direcciones. Es el nuevo Museo de Diseño de Moda. El ayuntamiento ha rescatado un magnífico edificio de los años 50 que permanecía abandonado. Está en la Baixa, al comienzo de la Rua Augusta, vía de entrada a la ciudad desde su puerta del mar, la Plaza del Comercio. Son siete plantas, y aún no está concluido, pero ya puedes admirar la colección permanente con objetos, mobiliario y vestuario que te cuentan la evolución del diseño y las modas en el siglo XX. Es un proyecto que pretende convertirse en motor cultural innovador y por eso, en alguna de sus plantas, puedes ver trabajar a los jóvenes creadores lisboetas o participar en su work in progress.

El diseño, las nuevas tendencias, el cosmopolitismo de la ciudad hace que también se renueven los café, bares y teterías. En el cercano barrio del Chiado los extranjeros hace tiempo que han tomado al asalto el clásico Café A Brasileira, pero no lejos hay singulares alternativas: los jóvenes autóctonos charlan y se entretienen en el Quinoa un espacio chill out con una larga seleccion de Kusmi tea, snacks elaborados por gourmets y productos cien por cien biológicos. En Kaffeehaus Cafe puedes sumergirte en la amistosa y limpia atmósfera que dos socios austriacos han trasladado al corazón de Lisboa, y donde ofrecen más que correctos menús, cafés, ensaladas, etc… en un ambiente joven e internacional. Toda esta zona de la Rua Alecrim y los alrededores del Teatro Sao Carlos está repleta de cafés y lojas (tiendas) que se transforman constantemente sin perder ese sabor cálido y amable que desprende Lisboa, solo hay que recorrerla sin prisas, saborear el tiempo, y meditar sin saudade si te conviene tomar a esta hora, o dejar para más tarde, ese viejo tranvía que pasa, ese tranvía de metafórico, mágico e ineludible recorrido: el 28 Estrela-Prazeres (de un barrio llamado Estrella a un cementerio llamado Placeres).

 

Tertulia recomienda


 Comer

Algo diferente
Restaurante Ponto Final
Roa do Ginjal, 72
Cacilhas
+351 212732108

Rico y económico
Kaffeehaus, 10 €
Rua Anchieta, 3
Chiado
+351 210956828

Muy de aquí
Café Imperio, 20 €
Avenida Almirante Reis, 205
cafeimperio.com

Para un café delicioso
La Mexicana
Avda. Guerra Junqueiro, 30
+351 218486117/8

 De copas

Para charlar
Quinoa
Rua do Alecrim, 52-54
Chiado
+351 213479326

Cócteles
Noobai Cafe
Miradouro do Adamastor
+351 213465014, noobaicafe.com

En boca de todos
Ermida Belem
Mercador do Tempo
Travessa do Marta Pinto, 21
+351 213637700, ermidabelem.com


 Dormir

De diseño
Hotel Britania, 100 - 150 €
Rua Rodrigues Sampaio, 17
Reserva tu hotel

Con caché
Lapa Palace, 270 €
Rua do Pau de Bandeira, 4
Reserva tu hotel

Con encanto
York House Hotel, 60 € +
Rua das Janelas Verdes, 32
Reserva tu hotel

Económico y agradable
Lisbon Old Town Hostel, 22 €
Rua do Ataíde, 26A
Reserva tu albergue

 Museos y galerías

Contemporáneo
Ermida Belem
Mercador do Tempo
Travessa do Marta Pinto, 21
+351 213637700, ermidabelem.com

Contemporáneo
Museo do Design e da Moda (MUDE)
Rua Augusta, 24
+351 218886117, mude.pt

Nuevas promesas
Appleton Square
Rua Acácio Paiva, 27
+351 210993660, appletonsquare.pt

Nuevas promesas
Galeria Marz
Rua Reinaldo Ferreira, 20A
+351 218464446, marz.biz

Oriental
Museu do Oriente
Avenida Brasília, Doca de Alcântara (Norte)
+351 213585200, museudooriente.pt

 Teatro y danza

Vanguardista
Centro Cultural de Belém
Praça do Império, 1449-003
+351 213612400ccb.pt


¿Cómo llegar?


Lisboa

Por aire
Aeropuerto de Lisboa
Alameda das Comunidades Portuguesas
+351 218413500, ana.pt

Tren
Estación de tren Santa Apolonia
Avda. Infante D. Henrique
renfe.com


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7 comentarios

Pon tu propia imagen con Gravatar
El 31 Mayo 2012 a las 12:40, Rui Santana Brito dijo...

Belíssimo texto, de quem conhece Lisboa por dentro


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El 25 Enero 2015 a las 9:39, Gene dijo...

brush@illuminating.aquidneck” rel=”nofollow”>.…

thank you….


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El 26 Enero 2015 a las 16:50, rick dijo...

sed@certainly.bulletind” rel=”nofollow”>.…

thanks for information….


Pon tu propia imagen con Gravatar
El 26 Enero 2015 a las 17:25, Theodore dijo...

coarsened@canaverals.faulkner” rel=”nofollow”>.…

ñïàñèáî çà èíôó!…


Pon tu propia imagen con Gravatar
El 28 Enero 2015 a las 17:46, Carlos dijo...

penned@pennants.vociferousness” rel=”nofollow”>.…

áëàãîäàðåí!…


Pon tu propia imagen con Gravatar
El 28 Enero 2015 a las 18:20, Jay dijo...

superhuman@impaling.unemotional” rel=”nofollow”>.…

ñïàñèáî çà èíôó….


Pon tu propia imagen con Gravatar
El 28 Enero 2015 a las 19:49, Clayton dijo...

lawyers@hoagy.plucking” rel=”nofollow”>.…

thank you….



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