Paseo para urbanitas en el centro de Málaga
No importa la hora que elijas. Ni siquiera el día o la época del año: la calle Larios siempre está repleta de jóvenes, ejecutivos que la recorren de arriba a abajo, ancianos que meriendan en sus cafeterías, o familias que pasean los domingos por la mañana. Inaugurada en 1891, su último lavado de cara fue en 2003 y ahora vive su mayor esplendor. La primera parada, haga frío o calor, es la heladería Casa Mira (C/Marqués de Larios, 5, 952212422) establecida en 1943. Indispensable el helado de ‘chiquilín’ y el turrón de Navidad, todos de elaboración propia y artesanal. ¿Lo mejor? La atmósfera añeja que se respira en el establecimiento: mostrador alto, congeladores de acero con puerta superior y un cartel de helados que evoca nuestra más tierna y dulce infancia.
Pero no sólo de compras vive el urbanita. En la Plaza de la Constitución se encuentran dos centros culturales: el Ateneo (C/ Compañía, 2, ateneomalaga.es, de 9.30 h a 22 h) -centro en el que se celebran conferencias, exposiciones y jornadas de cine- y la Casa del Consulado. Sociedad de Amigos del País (Plaza de la Constitución, 7, 952226410, de 10 h a 14 h y de 17 h a 20 h) -edificio del siglo XVIII reconvertido en una magnífica sala de exposiciones-. Sin salir de la plaza se sitúa el Café Central (Plaza de la Costitución, 11, 952224972, cafecentralmalaga.com), el lugar en el que se denominaron por primera vez las maneras de pedir café en Málaga y desde el que se han extendido a toda la provincia. Para aprendértelas, Para aprendértelas, entra al salón interior y mira el mural. En un lateral de Larios, por el pasaje de Chinitas hasta la calle Fresca (digna de su nombre), llegamos hasta La Moraga (C/ Fresca, 12, 952226851), el restaurante de tapas del cocinero marbellí Dani García. Cocina esencialmente andaluza llevada a la innovación culinaria y que de paso, te llevará al séptimo cielo, que en este caso se encuentra en una moderna barra de bar. Una exquisita ensaladilla rusa, foie casero, salmorejo con mozzarella de búfala, croquetas de pringá y una buena selección de vinos se esconden en los cajones acristalados que muestran las elaboradas delicias y que abren y cierran los serviciales camareros sin parar. Si eres de los que no aguantan comer de pie, no tienes más que llamar con antelación y reservar su comedor para el menú degustación: un pequeño espacio con dos mesas que envidia todo el que entra al lugar. Muy cerca, en Calle Calderería, Pepa y Pepe (C/ Calderería, 9): un pequeño local con altas mesas y taburetes, siempre ocupados, que ofrecen el mejor pescaíto frito de la ciudad por muy poco. Y el bolsillo lo agradece. Para llegar hasta la Plaza de la Merced, parada indispensable, hay que recorrer la también mítica Calle Granada, en la que se encuentra la legendaria El Pimpi (C/ Granada, 62), que malagueña donde las haya, ofrece una considerable carta de vinos y decoración a la antigua usanza. Tampoco hay que perderse Cincoechegeray (C/ Echegaray, 5, 952609352), una librería que une modernidad con literatura y que se esconde en una de las ramificaciones de la calle. ¿Y mi café? En Café con Libros de la Plaza de la Merced (Plaza Merced, 19, 952215189), ideal para tertulias y para tomarse un capricho como sus deliciosos batidos y cócteles, especialmente el ‘mojito’. Para terminar la tarde, y si los cócteles lo permiten, nada mejor que una sesión de cine independiente en el Cine Albéniz (C/ Alcazabilla, 4, 952215898), cuya cartelera ofrece semanalmente más de una sorpresa. |
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¿Cómo llegar?
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Etiquetas: tapas, tapeo, de compras, explora, gastronomía, malaga, provincia de malaga, restaurante


1 comentario
Guia del viajero consumista. Guia de como vender un producto, en este caso Málaga, para turistas y viajeros que hacen de sus viajes un capitulo mas del mercantilismo.Esta es la Málaga, que se vende, pero hay otras Málaga, la Málaga invisible, la que se esta dejando caer, y desaparecer casas típicamente malagueñas que no se conservan, ni se cuida de que no caigan ante el avance de un urbanismo, dispar y en desacorde con un casco histórico que no se preserva, como ocurre en la mayoría de las ciudades europeas. Aquí solo podemos vender boutique de moda, y chiringuitos que ocupan espacios publicó con sus mesas y sillas, un montón de museos de nueva creación, como formula de la escasa creacción cultural y la falta de apoyo de un Ayuntaiento a la creatividad, como formula de generar cultura, y no solo ser una ciudad expositora.