Biovinos
“Siempre he sido una máquina de ganar poco dinero, siempre he tenido muy buen paladar para el vino y para los besos”. Con este micro poema de Ajo suelen terminar las catas de Biovinos. En el hostal El Antiguo Convento de Córdoba, o en eventos organizados para empresas, la poesía, la literatura o los haikus acompañan las experiencias sensoriales con caldos procedentes de viñas con cubierta vegetal polinizada por abejas, fermentados con levaduras naturales y clarificados con yema de huevo. BIO hasta el final: ni en la limpieza de las bodegas se puede usar desinfectante o detergente. Sólo agua, chorros de agua a presión. Es fácil probar en las catas de Biovinos el resultado de ese proceso: un fino de Piedra Luenga, un rosado Uncastellum o un cava de Albet & Noya… Todo con el sello ECO.
Y es que es la Unión Europea la que decide qué es o no biológico. Sin sello de calidad ECO o BIO, nada. Por eso se ofusca con el juego que algunas bodegas hacen con las denominaciones: “Incluso existe la Asociación de Productores de Vinos Naturales. Y ya, hace poco, ¡el colmo del disparate!, un crítico de vinos creó un concurso de vinos cuidadosos con el medio ambiente. Y salió en prensa la noticia de la bodega que había ganado el concurso.” Por cosas así, las catas y las visitas a bodegas: para educar el paladar de los curiosos y popularizar los caldos respetuosos con la naturaleza. También para eso, impulsan el concurso de vinos Ecoracimos, junto a la Asociación de Empresas de productos Ecológicos de Andalucia (EPEA). Si en España hay unas 300 bodegas ecológicas, a este certamen se presentan unas 150 muestras de vino. Para probar, hasta allí va el presidente de la Federación Española de Catadores, al sumiller de Elbulli, al director de la revista Sobremesa… “Gente que sabe mucho de vinos, pero que no tiene oportunidad de conocer vinos ecológicos”. Lo cierto es que la producción vitivinícola ecológica es escasa en España. “Súper minoritaria en Andalucía”. Y la mayoría es para exportación. La que se lleva la palma es Navarra, así que en Pamplona se organiza la Feria Internacional de Vino Ecológico de España (FIVE). En Biovinos dan un plazo de tres años para que el vino ecológico, de minoritario consumo, empiece a estar en todas las casas. Bodegas Torres, Albet y Noya o Robles, marcas tradicionales, ya tienen su línea ecológica. “Hace diez años, iban un poco por libre, pero cada vez se nota que van más en la línea ecológica. Eso se va a ir contagiando”. Pero todo lleva su aprendizaje, y no sólo para los aprendices de catadores. Y es que las bodegas ecológicas tienen una producción de difícil control, al rechazar los plaguicidas, por lo que la mayoría investiga en convenio con universidades. Si no, que se lo digan a Bodegas Robles, que puso la cubierta vegetal todo el año. “¡Les entró una plaga de caracoles estupenda…!”. Desde entonces, trabajan con la Universidad de Córdoba. |
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6 comentarios
TU MIRA ESTE SELLITO Y NO PREGUNTES
Lo que acabo de leer me provoca gran tristeza.
Me dedico a la comercialización de vinos NATURALES, nacionales y extranjeros, y no me interesan en absoluto los sellos
El concepto “VINO NATURAL” surge en Europa por el mal uso que se ha hecho del concepto “VINO ECOLÓGICO” debido a una realidad fraudulenta que ha consistido en vender como “vino ecológico” el vino que simplemente procede de uva ecológica y que puede llevar toda clase de aditivos.
En primer lugar el “vino ecológico certificado” NO EXISTE!!. Sólo la uva está certificada:
La Unión Europea intentó regularlo en abril de 2010 y no lo consiguió por las presiones de la industria para que se admitieran más y más aditivos y correctores enológicos.
Sólo existe el vino procedente de “uva de agricultra ecológica certificada”. A partir de ahí, cada bodega puede añadir aditivos y hacer lo que quiera en la elaboración del vino.
Noticia sobre este intento fallido de regulación:
http://elmundovino.elmundo.es/elmundovino/noticia.html?vi_seccion=4&vs_fecha=201006&vs_noticia=1276714924
El sello sólo sirve para eludir responsabilidades (TENGO EL SELLO, PUES NO PREGUNTES) y ya habéis visto que no garantiza que no lleve aditivos.
Listado de prácticas enológicas autorizadas actualmente en la elaboración del vino: *Reglamento CE 1493/1999 de 19 de mayo de 1999, Anexo IV. Prácticas y Tratamientos Enológicos Autorizados.
Algunos ejemplos:
aireación o adición de oxígeno; tratamientos térmicos; la centrifugación y la filtración con o sin coadyuvante; anhídrido carbónico; levaduras de vinificación; adición de fosfato diamónico o sulfato amónico; adición de sulfito amónico o bisulfito amónico, adición de diclorhidrato de tiamina; anhídrido sulfuroso o dióxido de azufre; bisulfito de potasio o de metabisulfito de potasio; la eliminación del anhídrido sulfuroso por procedimientos físicos; carbones de uso enológico; clarificación mediante gelatina alimentaria, cola de pescado, caseína y caseinatos potásicos, ovoalbúmina, lactalbúmina o ambas, bentonita, dióxido de silicio en forma de gel o de solución coloidal, caolín, tanino, enzimas pectolíticas, preparado enzimático de betaglucanasa; ácido sórbico o sorbato potásico; ácido tártarico, tartrato neutro de potasio, bicarbonato de potasio, carbonato de calcio, tartrato de calcio, resina de pinus halepensis; paredes enzimáticas de levadura; polivinilpolipirrolidona; bacterias lácticas; lisozima.
El vino natural busca la máxima AUTENTICIDAD y por tanto se elabora SÓLO con uva (aunque parezca una obviedad, no lo es).
El vino natural se hace:
- con uva propia y a partir de un cultivo ecológico (con o sin sello)
- sin sulfitos añadidos
(continuación)
- sin levaduras comerciales
- sin intervención en la fermentación maloláctica
- sin virutas
- sin ósmosis inversa
- sin microoxigenaciones
- sin correctores de acidez (por muy ecológicos que sean los limones)
- sin acido sórbico
- sin ni bisulfito de amonio
- etc etc etc.
Es decir, cultivo ecológico y además sin NINGUNO de los “Tratamientos y Practicas enológicas autorizadas” arriba mencionados.
Yo pediría que las bodegas de esta asociación no le hicieran el juego a esa realidad y si de verdad no llevan aditivos que lo digan, que nos muestren sus análisis y que en lugar de mirar con recelo, se interesaran por formar parte de las multitud de asociaciones a nivel europeo que existen de productores de vinos naturales.
Como consumidor habitual de vinos naturales, solo puedo decir que me fío mas de la persona que está detras de estos vinos que de cualquier certificado que se pueda aprobar al respecto, y mas aun teniendo en cuenta que con la legislación actual en el etiquetado del vino no aparecen reflejados todos sus “ingredientes”.
Lo mejor para estár seguro de como está elaborado un vino es hablar con el viniviticultor, conocerle, visitar la viña y la bodega y no tener miedo a preguntar y sobre todo conocer su filosofía de vida, en la que la elaboración del vino de acuerdo a sus convicciones está por encima de cualquier etiqueta que los pueda encorsetar o convertir en un producto de marketing. Este es el mejor certificado de garantía que puede existir, o al menos es en el que yo confío, y hasta ahora no me he equivocado
Hola, soy Nacho Bueno, consumidor y aficionado, en especial de vinos naturales. Ayer dejé un comentario similar, pero como no estoy seguro de haber seguido bien los pasos, lo vuelvo a dejar. Yo, como consumidor habitual de vinos naturales, confío mas en el viniviticultor que hay detrás de un vino que en cualquier certificado, más aún teniendo en cuenta que en la legislación actual no está contemplado que aparezcan todos los “ingredientes”
Hablar con el artífice del vino, visitar la viña y la bodega, no tener miedo de hacer todo tipo de preguntas, solo así conoceremos de verdad que hay detrás de un vino y podremos confiar en el. Además, hay que tener en cuenta que en la filosofía de vida del vinicultor de vinos naturales importa más la elaboración del vino de acuerdo a sus principios que el acogerse a una certificación que les pueda encorsetar o servirles como una vía de marketing.
¿No contesta nadie? ¿Sera como el silencio administrativo?
Aquí dejo un enlace de El País que puede ser de utilidad: “Ecológico, biológico u orgánico significan lo mismo. Para distinguir un alimento de este tipo solo hay que fijarse en que lleve en el etiquetado el logo correspondiente de la Unión Europea”
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/reconocer/alimentos/ecologicos/elpepusoc/20110603elpepusoc_15/Tes
Sin ánimo de entrar en polémica, resulta interesante que el consumidor sepa que hay productores que:
1)Están dispuestos a someterse a una legislación de ámbito europeo muy estricta que garantiza prácticas agroambientales sostenibles. Una legislación pública que cada persona interesada puede consultar para conocer los requisitos exigidos
2)Además, también están dispuestos a someterse a inspecciones periódicas de organismos externos que comprueben que lo haciendo correctamente.
Intentar desprestigiar la producción ecológica con frases como “TENGO EL SELLO, PUES NO PREGUNTES” es, perdonadme, pueril. Resulta tan facil como googlear “normativa ecologica”. Ahí están las respuestas: las prácticas que se exigen al productor. Y las preguntas. Todo camino se hace andando. Deseo que el camino empezado por la Agricultura Ecológica a través de una legislación pública y certificada sirva para garantizar una alimentación más sana y unas prácticas más sostenibles.
Y que no sirva para confundir:
http://scientia1.wordpress.com/2011/03/16/la-verdadera-historia-de-los-alimentos-%E2%80%9Cbio%E2%80%9D/
A partir de ahí, que cada productor se presente a sus consumidores honestamente. Si se produce con honestidad, estamos en la misma filosofía.