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El lince perdido

Se llama Félix y es un lince nacido en los estudios granadinos Kandor Graphics. Manuel Sicilia y Raúl García lo han criado hasta lanzarlo a la gran pantalla en 2008, con la intención de hacer de él no una apología ecológica, sino el protagonista de una aventura hilarante en cuyo trasfondo se esconde la realidad de uno de los parajes naturales más ricos de Andalucía. No hace falta que viajemos hasta Yellowstone. Doñana nos queda más cerca.

Por: Lakshmi I. Aguirre

Dirigido por: Manuel Sicilia y Raúl García
Producido por: Kandor Graphics, Perro Verde Films y Green Moon
Año: 2008
Nacionalidad: española
Destaca por: ser una película de animación andaluza y de calidad
¿Sabías que? ha ganado un Goya a la Mejor Animación

Una de las películas de animación más taquilleras de las Navidades de 2008 ha sido una producción española. Porque sí, podemos hablar de animación española. Si no, no tendría sentido que Raúl García dejara su puesto de animador en los estudios Disney de Los Ángeles para unirse a las filas del estudio granadino Kandor Graphics, el responsable de El lince perdido. Antonio Banderas ha sido su padrino, pero más allá de los componentes mediáticos, la película destila calidad y originalidad por los cuatro costados. Raúl García y Manuel Sicilia, codirectores y coguionistas de la misma, han sacado a la luz a un animal que hasta ahora sólo había protagonizado los noticiarios. Hablamos con Raúl García en la presentación de la película en el Festival de Cine Español de Málaga [1].

P. ¿Cuándo nace vuestro propio cachorro de lince?

R. La película es un montón de felices coincidencias. Todo empieza en una conversación de bar con cervezas: “cuando yo era pequeño sabía que el parque Yellowstone existía porque el Oso Yogui vivía ahí”. Y de ahí se pasa a: “Oye, qué curioso. Aquí los españoles no saben nada de Doñana. ¿No sería divertido hacer una especie de El oso yogui?”. Uno piensa en África y piensa leones, piensa en Doñana y piensa en linces. Y así sucesivamente, todo se va engranando. Suena a perogrullada, pero piensas en camaleones y lo siguiente que te viene a la cabeza es el camuflaje. “¿Qué puede ser divertido con un camaleón?”, “que no le funcione el camuflaje”. Hay un montón de supertopicazos que vas añadiendo y remodelando para que se conviertan en algo original. Así empezó. Diciendo tonterías ante un vaso de cerveza.

P. ¿Qué se hacer cuando tras el bar se entra en el estudio?

R. Una vez que tienes la idea, hay que trabajar en la estructura, que tenga cabeza, tronco y extremidades -en eso Manuel Sicilia es muy bueno-. Hay que ir trabajando, refinando, y cuando se tiene más o menos el guión construido, a la hora de diseñar los personjaes, los propios artistas que los diseñarán van aportando sus ideas. Es un proceso en el que cada paso se apoya en proceso anterior con la idea de mejorarlo. Cada persona en el estudio va aportando su talento y su sensibilidad. El truco es que en cada paso hacia delante, se vaya enriqueciendo el anterior.

P. ¿Cuándo se tardó desde la concepción de la idea hasta que concluisteis el proyecto?

R. Tres años. Es una gran cantidad de tiempo, aunque también es verdad que en el estudio sólo trabajamos 40 personas. Si comparas el resultado final con los resultados homólogos de un Pixar o un Dreamworlds, descubres que esas películas están hechas con un presupuesto 70 veces más grande que el nuestro y con un equipo de 400 a 600 personas. Desde ese punto de vista, el que hayamos logrado hacer lo que hemos hecho es casi un milagro.

P. Suponemos que conoceréis a los linces a fondo.

R. Gracias a la película nos hemos familiarizado con él. Es un animal curioso. Tiene muy mala leche (ríe). Sólo come conejos que él mismo cace. Para que un lince crezca no puedes ir a la carnicería y pedir cuarto y mitad de conejo. Además son muy territoriales, y cuando nace la camada del lince, como te descuides, se destrozan entre ellos. Las crías son muy beligerantes entre ellas. Hay que tener un cuidado muy especial porque en cualquier momento, jugando o sin jugar, se matan. Por lo visto, lo que ya parece de chiste y en la película lo hemos incluido, a los linces les encanta mordisquear cables (ríe). Cable de la luz que hay, cable que el lince mastica. Hay un montón de cosas, entre divertidas y patéticas, que te hacen pensar en que realmente los linces se la están jugando (ríe). La realidad, y ahora en serio, es que hay muy pocos y encima todos viven en un espacio muy reducido. Cualquier incendio forestal acaba con ellos.

P. A la película se le puso la etiqueta de ecológica. ¿Es el mensaje que queríais transmitir?

R. No íbamos a hacer una película de mensaje. No es una película ecológica aunque su contenido sirva para empezar un diálogo sobre ecología.

P. La línea que separa lo educativo y el entretenimiento debe ser muy difusa.

R. Es una línea muy fina y muy peligrosa porque en cuanto te descuidas te pones a hacer un panfleto. Principalmente tiene que ser una película divertida, entretenida y comercial. Lo que prima son la historia y los personajes, la aventura. La ecología es el trasfondo, el cuadro real en el que se desarrolla la historia. Lo que queríamos es que las pinceladas azuzasen la curiosidad del espectador, pero que no fuese algo como “siéntate aquí que te voy a contar por qué el lince se está extinguiendo”.

P. El humor de la película es muy español. ¿Funciona bien en otros países?

R. Sí. Esto de hacer películas con idea de que sean internacionales es un poco esquizofrénico, porque la escribimos en español, la tradujimos al inglés para grabar las voces en inglés, la animamos en inglés, la doblamos en español y sobre ése, otro doblaje en inglés. Es un poco complicado. Por otro lado, sí hemos intentado darle otros niveles de lectura, para que lo que no pille uno en una cosa lo pille en otra. Hemos hecho proyecciones en inglés y la gente se reía en los mismos puntos. Por ejemplo, los guiños a Félix Rodríguez de la Fuente y El hombre y la tierra a la gente española le hacen una gracia enorme porque es con lo que ha crecido, y la extranjera, que no conoce estos programas, se ríe por lo absurdo de la situación.

P. ¿Hacer humor, en general, es difícil?

R. Sí, pero es algo que nos sale medio natural. Lo difícil es hacer humor con corazón y que funcione. Todos decimos 4.500 chistes, pero lograr que esa tontería en cine funcione, preparar la situación para guiar al público a que espere algo y darle algo completamente diferente, que es el mecanismo principal del humor, toma tiempo. En ese sentido, la gente del estudio ha aportado mucho. Si había oportunidad de mejorar el guión lo hemos hecho.

P. El lince perdido está teniendo que cargar también con la crítica. Dicen de ella que es “un panfleto turístico de Andalucía”.

R. La gente va a ver una película que pasa en Las Vegas y aparecen casinos por todos lados y no dice nada. Porque pongas la tierra en la que vives ya se te echa todo el mundo encima. Además fue deliberado. Todos los que trabajamos en la película somos, en mayor o menos medida, ‘frikis’, y cuando nos vamos a la playa de Monsul, elegimos el trozo de la playa en la que Sean Connery y Harrison Ford espantan los pájaros en la tercera parte de Indiana Jones. La hemos puesto a posta, además de porque es andaluza, por hacer un guiño a este tipo de cosas.

P. ¿Todos los espacios que aparecen en la película son reales?

R. Sí. Se hicieron excursiones al Torcal, donde casi se nos despeña la mitad del equipo (ríe). Fuimos a Doñana, viajamos mucho, tomamos muchas fotografías. Lo divertido era encontrar esa familiaridad, que la gente viese una película en la que en vez de salir el mapa de Wisconsin saliese el mapa de Andalucía, y eso es una cosa que a Antonio Banderas le hizo mucha ilusión. Desde el punto de vista de la fotografía de la película, queríamos reflejar ese sol español, que la gente se sintiese identificada.

P. Antonio Banderas ha sido un punto de presión al realizar la película o ha supuesto una ventaja a la hora de la promoción?

R. Ha sido una ayuda increíble. Nos conocíamos anteriormente y siempre teníamos ese juego en Los Ángeles de “¡a ver si algún día hacemos algo juntos!”, pero nunca se llegó a materializar. Aprovechando que Antonio adquirió la experiencia en animación poniendo la voz al Gato con Botas de Shrek, tuvimos la oportunidad de mostrarle un trozo de película e inmediatamente nos dijo: “no sé cómo, pero quiero ser parte de esto”. Entró con Green Moon y nos dio todo el apoyo mediático para poder promocionar la película y para sembrar el terreno para futuras colaboraciones, siendo Antonio más parte creativa del proceso.

P. Sergio de la Puente ha realizado la banda sonora.

R. Es un granaíno maravilloso. Nos ha hecho una banda sonora increíble. El hombre ha crecido escuchando a John Williams. Pudimos hacer una película en la que la gente saliera tarareando la música. ¿Desde cuándo no pasaba? Desde Lawrence de Arabia, La guerra de las galaxias o Indiana Jones, películas que tienen más que una música de papel pintado. Queríamos hacer una banda sonora con temas, de forma que cada personaje tuviera un tema, componer ese tejido operativo tipo Williams o Goldsmith para aportar algún punto dramático más a la película. De la Puente hizo un trabajo maravilloso, con un riqueza orquestal increíble. Al principio, dado el presupuesto, pensamos en hacer la música a base de samplers. Sergio se empeñó en que había que hacerlo orquestal y fuimos a Bratislava a grabar la música. Incluso quiso grabar el didgerioo en vivo, así que se fue a Mallorca a buscar a un tío que es el único que toca el didgerioo en España y le grabó. Es pasional y vocacional. Para nosotros ha sido el gran descubrimiento, y creo que para él mismo, porque ha podido hacer algo con total libertad.

P. ¿España ha respondido bien ante El lince perdido?

R. Cuando se estrenó en Navidades de 2008 la competencia era feroz. Estábamos compitiendo contra Madagascar 2, El valiente Desperaux y Bolt. Madagascar 2 fue la líder, pero se gastaron 15 millones de euros en promoción. El lince perdido tenía 5 millones. Que de pronto, la cuarta película en competencia fuéramos nosotros es algo para llenarse de orgullo y para demostrar que la cosa puede funcionar. Que no tiene que dar repelús pensar que es una película española, que cuando lo dices la gente siente un escalofrío, y de animación, y a la gente le cae una gota de sudor. Hay que eliminar ese cliché y esa barrera.

P. ¿Hay talento en España?

R. Si miras los títulos de crédito de cualquier película de animación de los últimos diez años de cualquier país, siempre hay un equipo español trabajando. Si el talento y la calidad están, lo que no hay es la forma de darle salida. La gente se tiene que ir de España para trabajar en animación. Los que trabajamos en largometrajes somos todos una pandilla de locos , sin mucha unidad entre nosotros porque lo que hacemos cuesta mucho tiempo y mucho dinero y hay que tener una pasión a prueba de bombas para poder continuar.

P. ¿Kandor Graphics es la prueba de que se puede desarrollar el mercado en España?

R. Nuestra idea como estudio es crear esa industria para que la gente no se vaya o para que la que se ha ido como yo me fui, tenga la oportunidad de desarrollar su talento en España. Volví para demostrar que se puede hacer un producto de calidad y con una dignidad suficiente para competir en el mercado internacional. De hecho, hemos vendido El lince perdido a 40 países.


Discografía


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Filmografía


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Enlaces



Enlaces dentro del artículo


[1] Festival de Cine Español de Málaga: http://www.tertuliaandaluza.com/cultura/cine/festival-de-cine-espanol-de-malaga/

URL: http://www.tertuliaandaluza.com/medio-ambiente/el-lince-perdido/

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