Bonnoir
La catedral del chocolate no tiene rosetones ni pináculos barrocos, pero su vanguardia y gusto exquisito supera cualquier monumento gótico. Para no caerse de espaldas, es recomendable probar sus joyas con mesura. Poco a poco, como con el buen vino. “La línea bonnoir es calidad por encima de todo. Puede que haya igual de bueno, pero no mejor. El producto que no cumple con esa exigencia, no entra”, aclara María Jesús Almagro, alma de Bonnoir. La regla se cumple a rajatabla y no hay excepciones. Por eso mires donde mires, pruebes lo que pruebes, no hay decepciones.
Tres artesanos pasteleros, un francés y dos catalanes, elaboran productos exclusivos para Bonnoir. Cada temporada, la marca realiza catas para nuevos productos que confeccionan los obradores. “Tardamos dos años en sacar un bombón de regaliz hasta dar con la clave exacta. El último es el de sal, donde la intensidad del negro mata la fuerza de la sal”, matiza la responsable del negocio. Situado en la céntrica Plaza Birrambla de Granada, el local posee un ambiente minimalista diseñado por el decorador Humberto Torres y una esmerada iluminación para paredes en blanco combinadas con muros desnudos de ladrillo. Un paseo por este templo hace la boca agua. Oro comestible (23 kilates) para decorar comidas, KKO (esencia de cacao), vasos de fondue au chocolat, un sistema solar de bombones… A pesar del cuidado en la estética, Almagro insiste en remarcar que la calidad siempre prima. “El producto no necesita parafernalia ni venderse con la vista, ya se vende con el sabor. Se trata de no desmerecer el chocolate. Además, el cliente se va a llevar lo que quiere llevarse, no lo que yo le quiera vender”, explica. Bonnoir nació en 2006 y factura alrededor de 140.000 euros anuales. Además de la venta al público, preparan regalos de empresas y encargos para celebraciones. Tanta especialización y esmero fideliza al visitante. “Hay clientes muy exclusivos que afinan mucho, y ahí es donde está el trabajo, en poder ofrecerle variedad al cliente dentro de su gusto. Y siempre suelen subir el porcentaje de pureza de chocolate, a veces hasta llegar al 100%”, detalla Almagro. Para caer en sus redes, basta con dejarse seducir por los chocolates. La mejor opción es cerrar los ojos y dejar que los guantes negros de algodón (para no darle temperatura al bombón) elijan la opción que ilumine el paladar. |
¿Cómo llegar?
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Plaza Bibrambla, 10 |
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Este artículo fue subido por Zoe el 26 Mayo 2008 a las 2:27.
Etiquetas: chocolate, Destacados, granada, tienda, provincia de granada


2 comentarios
Deseando probar el bonnoir, Cecilia…a ver si me traes uno la próxima vez que me veas. No lo olvides que me he quedado con los ojos en blanco con esas descripciones…
El bombón eres tú, Ceci, gracias por darle dulzura a Tertulia Andaluza…Ummm…
Habrá alguno de chocolate y jamón?