Los cuartetosEn el cuarteto el ingenio gaditano sale al desnudo. Ese riesgo supone triunfar con el reconocimiento de la carcajada o estrellarse con un silencio o aplausos condescendientes. La formación más reducida, de tres a cinco componentes, pero que afronta el mayor reto del CARNAVAL. Autor: Juan Martín-ArroyoEl cuarteto es la modalidad oficial con menos componentes. Curiosamente y a pesar de su nombre puede tener tres, cuatro y hasta cinco componentes. Con el único acompañamiento de unas claves, derrochan ironía, surrealismo, humor blanco y negro, para intentar que las risas aparezcan el público. Su repertorio se basa en parodias, cuplés y popurrí, utilizando a veces el verso en las partes habladas. Sin duda es una de las modalidades más difíciles, que cae con frecuencia en lo zafio y en el chiste fácil. Los buenos cuartetos suelen ser muy aplaudidos y se hacen con verdaderos seguidores, amantes de la carcajada. Es una agrupación relativamente fácil de ver por las calles. También por las casapuertas y callejones nos encontraremos con la única modalidad no oficial que existe en el carnaval de Cádiz: El romancero. Legado de una tradición cultural medieval, los romanceros son responsabilidad de una sola persona. Armados con un cartelón dibujado de viñetas y un palo, irán recitando e interpretando su romance cuarteta a cuarteta, con el que harán las delicias de los amantes de la ironía, la crítica y el sarcasmo en su versión más satírica. El tipo de todas las agrupaciones (disfraz para neófitos), más fastuoso y de fantasía en coros y comparsas, gracioso y simpático en chirigotas y cuartetos, es el principio y el fin de los contenidos de las letras de carnaval de cada agrupación, el sentido de su inspiración y el trampolín de su gracia. |


