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Asociación Andaluza de Albergues Juveniles

Los albergues urbanos están prohibidos en las ciudades andaluzas. Todos, excepto los que gestiona la Junta. Quien lo intenta, se enfrenta a multas que pueden ascender hasta los 12.000 euros. En cinco años, estos negocios se han multiplicado, así que el Gobierno regional va a regular su situación. Los hoteleros tradicionales hablan de competencia desleal, los nuevos reclaman su sitio, el de los mochileros.

Por: Tertulia Andaluza

Asociación Andaluza de Albergues Juveniles
Nació: en 2010
Ubicación: Andalucía
Destaca por: Promocionar el turismo mochilero como una alternativa para conocer Andalucía

El propietario del Bulldog hotel, el albergue más conocido de Amsterdam, saludó a un pequeño empresario de Sevilla [1], en una conferencia en Nueva York. Le dio las dos manos: una para estrecharla y la otra para entregarle su tarjeta. Ponía: ‘Bulldog hotel. 35 años sirviendo a su país’. “Era un tío orgulloso de su producto, que ha luchado por su negocio y por liderar el movimiento de hostales”. Quien habla, pertenece a la directiva de la Asociación Andaluza de Albergues Juveniles (AAAJ), una entidad creada para defender los derechos e intereses de una actividad que consideran “legítima”, pero que se ejerce alegalmente. La Junta de Andalucía prohíbe que en las ciudades de más de 20.000 habitantes se ofrezcan literas a los turistas, así que los empresarios del sector rehusan dar sus nombres para protegerse.

Los albergues urbanos para mochileros, popularmente conocidos por su nombre en inglés (youth hostels o backpackers hostels) funcionan como establecimientos clandestinos. Sólo se les permite un máximo de dos camas por habitación (y más de dos camas supletorias en caso de superar un mínimo de superficie). Si no cumplen, cometen una infracción grave que puede implicar una sanción, entre 1.200 y 12.000 euros.

Pero mientras la pensión tradicional ciñe su oferta al alojamiento en habitaciones individuales o dobles, un albergue tiene literas (entre 15 y 17 euros de media), Internet o WiFi, cocina y baños compartidos, sala de estar, y servicio de lavandería. Los empresarios del sector ‘alberguista’, muy cautos en las críticas, afirman que se sienten perseguidos porque, dicen, no se les deja trabajar. En los últimos cinco años, solo en la provincia de Sevilla [2], han recibido 25 denuncias. Si en 2010 fueron 7, en los primeros seis meses de 2011 ya alcanzan las 11.

En el Registro actual están inscritos 922 pensiones, 530 hostales y 837 apartamentos. Y según fuentes del Gobierno regional, los albergues se van a convertir en una especialidad dentro de las pensiones existentes. Algunos empresarios, muy atentos a la modificación legislativa, se dan por satisfechos, pero no hay unanimidad; otros recelan, afirman que es una promesa que se materializa tarde.

En 2006, la web Hostel World, referencia mundial del hospedaje, concedió a una empresaria de Granada [3] el segundo premio al mejor albergue a nivel mundial. Cuando una revista le llamó para hacerle un reportaje, la propietaria, directiva de la AAAJ, lo rechazó. “No quería salir, me podía perjudicar, le pasa a muchos”. El ‘alberguismo’ sirve de publicidad de un país. Es la idea que repiten los hosteleros, pero en la normativa vigente, los establecimientos urbanos que ofrecen habitaciones de capacidad múltiple no están permitidos. De la prohibición, se excluyen los establecimientos de alojamiento en el medio rural y los albergues juveniles de la Junta de Andalucía, que se rigen por su normativa específica.

Es Inturjoven, organismo dependiente de la Consejería de Igualdad, el que gestiona la red de albergues juveniles que la Administración ofrece en las ocho provincias. Incluidas las capitales. La limitación de 20.000 habitantes no alcanza a estos establecimientos. El ente público sí puede, pero la empresa privada, de momento, no. “Lo normal sería equiparar un privado con Inturjoven. Deberían convivir con las mismas reglas del juego. No nos importa que estén, pero que a ellos tampoco”, reprocha la directiva de la AAAJ. Pero, el primer paso aún está pendiente. “Para que se nos incluya en la negociación, tenemos que formar parte de la mesa de turismo, y no estamos, así que no tenemos representación en el debate”.

Los hosteleros afirman que las inspecciones son habituales y las multas, también. “No voy a dejar a la Administración por negligente, no nos dejan trabajar, pero los inspectores cumplen”, advierte el directivo de la agrupación, que lleva un albergue en Sevilla desde hace tres años. Según la Junta, hay dos problemas: o no aparecen en el Registro de Turismo de Andalucía, o cuando se registran como lo que no son, ofreciendo un número de camas superior al permitido. Es decir, literas. “La Junta tiene que entender que es mejor regular el sector, para evitar el fraude, que impida que se ejerza en casas privadas, que es el gran problema actual, la estafa”, añade la directiva de la AAAJ.

Este sector, que germinó en los años noventa, está en plena expansión, gracias en buena medida a la multiplicación de los vuelos de bajo coste en Sevilla [1], Málaga [4] y Granada [3]. Así lo demuestra también la Asociación Andaluza de Albergues. Los propietarios de estos negocios no tienen nombres en este reportaje porque, mayoritariamente, creen que una opinión con apellidos, les puede afectar. Sucede en casos particulares con los que ha contactado Tertulia Andaluza y se repite en la AAAJ, que representa a más de 50 empresarios.

Los dueños de pensiones y hostales denuncian competencia desleal, pero la asociación que les representa en la provincia de Sevilla, que es la que denuncia a los albergues en la provincia, aboga por su legalización: “Si la Administración no actúa, hay que perseguirles. Desde hace cinco años, han crecido exponencialmente, por eso ahora la única salida es regularlos”, opinan en nombre de sus 200 asociados. El dueño de un backpackers que funciona desde hace un año en la capital andaluza tiene otra perspectiva: “Quieren que nos legalicen para convertirse ellos en albergues y ofrecer camas a bajo coste”.

El mochilero lo consulta todo por Internet, ve donde va, antes de haber llegado. “Las pensiones han perdido la partida antes de haber empezado, dicen que es por las literas, pero estamos más llenos porque trabajamos mejor”, aclara la directiva de la AAAJ. En su albergue de Granada, que dirige desde 2006, el desayuno está incluido y la atención es multilingüísta. “Es un turismo relacional, cultural y joven que existe”.

El público recurre al rating review, un índice online de la oferta, cuyo exponente es TripAdvisor.com. “Ahí las pensiones no aparecen y la clasificación está en manos de los clientes”. El directivo de la asociación, que tiene un albergue en Sevilla desde hace tres años, ratifica el eco del rating: “De Europa, la ciudad que mejores reviews tiene es Lisboa. El 98% de la clientela manifiesta su satisfacción en seguridad, atención, localización. Yo tengo un 87%”, afirma.

Junto con su socia, el empresario que abrió hace un año en la capital andaluza, mantiene su moderno establecimiento de 28 plazas, con espacio de arte incluido (conciertos, danza contemporánea y exposiciones) en la capital andaluza. Rehúsa ser identificado, pero en Internet no oculta que su negocio es un albergue. Bueno, aparece como hostal. “Me parece una hipocresía. No voy a montar y desmontar cada vez que vienen los inspectores de Turismo (tres o cuatro veces en un año). Saben lo que hay, pero nos facilitan todo lo posible: nos ponen la mínima multa”.

Son muchos los extranjeros que, movidos por el atractivo turístico andaluz, están montando hostales para mochileros en Andalucía. Es el caso de un neozelandés que abrió el suyo en Córdoba [5] en 2010. Él tampoco quiere dar su nombre. Después de trabajar en albergues de Málaga y Granada, abrió el suyo en cinco días porque dice que en su ciudad de acogida “no hay mucha oferta”. Él ha decidido pedir la licencia de apartamento turístico porque su edificio, que estaba destinado para uso residencial, tiene cuatro apartamentos y cuatro cocinas. “A ver si me lo conceden porque hay hostales que están hasta ocho años sin licencia”.

En España, hay más de 250 albergues juveniles oficiales, dependientes del Instituto Nacional de la Juventud (Injuve) y de las comunidades autónomas. Entre éstos, se incluye a los establecimientos de Inturjoven. La diferencia es que mientras Cataluña ya regula la existencia de los backpackers, y Madrid y Valencia permiten su funcionamiento oficiosamente, Andalucía, aún no. Un total de 21.401.235 personas visitaron la región en 2010. De éstos, el 14,8% eran extranjeros entre 18 y 29 años, el público objetivo de los albergues. Desde la Consejería de Turismo advierten de que su política va a cambiar y justifican el porqué ahora sí y antes no: “La regulación de estos albergues se acomete ahora debido al aumento de la oferta y, en consonancia, el aumento de la demanda, habiendo proliferado este tipo de establecimientos en los últimos años”.

La idea básica la sintetiza la directiva de la AAAJ: “Somos un mercado importante que existe. Estamos dispuestos a, sin subvenciones, mover el turismo cultural y crear empleo. Todos somos hostales”. Y lanza una advertencia. “Ante la dificultad, mucha gente de aquí está abriendo fuera de Andalucía”. Ella estudia hacerlo en Marruecos y conoce casos en Inglaterra y Portugal. “Es una pérdida de jóvenes empresarios”.


Enlaces dentro del artículo


[1] Sevilla: http://www.tertuliaandaluza.com/explora/sevilla/sevilla-guia-del-viajero/

[2] Sevilla: http://www.tertuliaandaluza.com/category/explora/sevilla/

[3] Granada: http://www.tertuliaandaluza.com/explora/granada/granada-guia-del-viajero/

[4] Málaga: http://www.tertuliaandaluza.com/explora/malaga/malaga-guia-del-viajero/

[5] Córdoba: http://www.tertuliaandaluza.com/explora/cordoba/cordoba-guia-del-viajero/

URL: http://www.tertuliaandaluza.com/sociedad/asociacion-andaluza-de-albergues-juveniles/

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