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Aitor Lara

En búsqueda de la expiación, los secretos trepan montañas y se lanzan al aire en Uzbekistán. Pocos son testigo de esta muerte etérea; pocos son capaces de entender su resurrección en las Torres de Silencio. Aitor Lara -artesano de la imagen, alquimista, confabulador en blanco y negro-, comprende, aprehende y emprende en cada una de sus fotografías la aventura de interpretar los susurros de un ser humano lleno de imperfecciones.


Por:  Lakshmi I. Aguirre
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Fotógrafo documental
Nació: en 1974 (Barakaldo, Vizcaya)
Ubicación: Sevilla
Destaca por: la belleza que destila su trabajo documental
¿Sabías que? una de sus imágenes protagonizó el cartel de OjodePez Photo Meeting Barcelona 2010

Uzbekistán, India, México, Senegal. Más cerca: Barcelona, Madrid, Sevilla, Ronda. Las instantáneas de este fotógrafo sevillano exhalan la belleza de lo conocido, de lo oculto en la maleza de la rutina y en el guiño de una mirada raramente acostumbrada a ver. Al mismo tiempo que perdía la candidez de las primeras fotografías, ha ido adquiriendo la furia del pistolero que no aparta el dedo del gatillo, del disparador que, a cada sístole en escala de grises, consigue detener la vida. Aitor Lara: la mirada certera.

P. Estudiabas filosofía cuando decidiste dedicarte a la fotografía.

R. Estudiaba filosofía, viajaba mucho, hacía fotos. Era un hobbie. Presenté las fotos a un concurso que convocaba la galerista Juana de Aizpuru. Yo no sabía ni quién era ella, ni dónde estaba echando la suerte, pero gané. A raíz de aquello, hice una exposición individual en su galería. De hacer fotos para mí y para mis amigos, pasé a que mis trabajos fueran difundidos.

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P. ¿Cambió entonces la esencia de tu fotografía?

R. Mi perspectiva de la fotografía va cambiando según voy viviendo: nunca se para de aprender y de evolucionar. La experiencia vital, en paralelo a la profesional, van construyéndote un fondo y una forma. Mi fotografía cambió en el sentido de que yo era un adolescente que vivía la vida con la magia de esa edad, sin ver más allá del día a día. Y el tener metas profesionales te marca unos calendarios y unos horizontes. Ésa es la diferencia.

P. ¿De qué hablaban las imágenes de aquella exposición?

R. Eran unas fotos muy cándidas: una de un niño mirando a cámara en Marruecos, una de un perro orinando frente a letrinas para seres humanos en Bubión. Un chiste.

P. ¿Ya no hay chistes en tus fotos?

R. Creo que sigue habiendo una mirada vitalista y humanista en mis fotos. Aunque ahora trabajo zonas más oscuras. Me habré hecho mayor. No tengo la candidez de los veinte: tengo la perversión de los treinta.

P. ¿Qué te arrastra a los destinos en los que trabajas?

R. Voy recogiendo pistas del juego, a través de la gente y de los amigos, de las cosas que me pasan. Hay veces que los signos se confabulan y me llevan a desarrollar proyectos en otros lugares.

P. El destino te ha llevado a lugares como Uzbekistán, en época de conflicto. ¿Cuánto te cuesta quedarte al margen de lo que estás fotografiando?

R. Tengo sensibilidad, me afectan las cosas. Si no, no haría las fotos. No he trabajado directamente en situaciones de gran dolor y sufrimiento. En general, lo que veo no me quita el sueño, y sí me puede hacer soñar, pero no es una frivolidad. Me duele siempre que veo personas mayores durmiendo en la calle en invierno, me duele ver gente joven perdida, sin sueños, sin ilusiones. Respeto mucho los asuntos con los que trabajo. Pensándolo fríamente, vivo de robarle la imagen a la gente: soy un ladrón. Pero intento siempre ponerme en el lugar desde el que yo pueda dignificar a los demás y evidenciar aspectos que sean de interés. Trato de generar sentido, trabajando desde lo evidente o lo extraordinario, a veces desde el absurdo.

P. ¿El pudor se queda en el objetivo de la cámara?

R. Nunca. Es lo que te conmueve y lo que hace que se generen tensiones y emociones.

P. ¿Tú has pasado miedo?

R. Sí. Una noche en un hotel de un pueblo uzbeko, con unos militares borrachos.

P. Luis Baylón, al que reconoces como maestro, dice que todas sus fotos son un autorretrato. Tú hablas de un ejercicio de interpretación. ¿El fotografiar acaba siendo entonces un acto narcisista?

R. Luis ha sido muy generoso conmigo siempre, él me transmitió pureza, sobriedad, una ética y una espiritualidad hacia el oficio. A mí, la fotografía me sirve para vivir, es una vía para descubrir mundos, un instrumento que uso para ir mucho más allá. Es una necesidad. Si no, sería una banalidad. En torno al acto fotográfico hay experiencias satélite muy interesantes. El acto creativo y la actividad intelectual necesitan de mucha soledad, de mucho estudio y abstracción, después es la obra la que habla sola.

P. Debe de ser difícil captar la poesía del instante.

R. La fotografía tiene sorpresas. Fotos que creías buenas acaban no siéndolo, y aparecen otras que no esperabas. Fotos inesperadas, difíciles de explicar.

P. ¿Cuánto sacrificio requiere la fotografía documental?

R. No ha sido un sacrificio. Es una elección libre.

P. Después de exposiciones individuales, de varios libros publicados, de premios, de becas… ¿Qué quiere hacer Aitor Lara?

R. Quiero seguir trabajando fuerte. Para mi está siendo un año de mucho trabajo: en primavera estuve en la India haciendo un trabajo sobre castas bajas y eunucos; en julio, me invitaron a participar en el Photo Meeting Festival Ojo de Pez en Barcelona organizado por La Fábrica, un foro internacional de fotografía documental, una gran oportunidad para mostrar trabajos y hacer contactos. En septiembre cubrí la corrida Goyesca de Ronda por encargo de la Real Maestranza de Ronda. En noviembre proyectaré Torre de Silencio, un trabajo realizado en Uzbekistán, en un festival en Camboya. En enero 2011 hago una exposición del trabajo Maestranza en el Chobi Mela Festival en Bangladesh. Sobre todo quiero seguir aprendiendo y disfrutando con la vida, con los sueños. Como dice Borges y canta Camarón: “vivir y soñar”.


Bibliografía


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2 comentarios

Pon tu propia imagen con Gravatar
El 1 Octubre 2010 a las 11:30, Marcos Fernández dijo...

Un trabajo excepcional. Felicidades Aitor.


Pon tu propia imagen con Gravatar
El 1 Octubre 2010 a las 18:39, Alicia dijo...

He tenido la oportunidad de ver buena parte de su trabajo y es realmente impresionante. Como si la vida se revelara junto con sus fotografías. Qué bueno que se encuentre entre nosotros.



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