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David Leo García

“Me atacan sin saber / que yo para mí soy / un absoluto”. Acaba de traspasar la veintena, ya se ha llevado uno de los premios más importantes de poesía de España y promete nuevas obras. Joven, original, con talento y sensibilidad. No podía faltar en nuestras Tertulias en el CAC.


Por:  Lakshmi I. Aguirre
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Escritor y poeta
Nació: en 1988 (Málaga)
Ubicación: Málaga
Destaca por: sumergirse en un género minoritario desde muy joven y esforzarse en renovarlo

Se reconoce admirador de Billy Wilder, de Hitchcock, de Tarantino y de Woody Allen, en una de cuyas películas se enganchó a la lectura de la obra de E.E. Cummings. Le persigue la sombra del Premio de Poesía Hiperión que ganó con sólo 17 años con una obra que bien podría haberla escrito alguien con 20 años más que él: Urbi et Orbi. Fue becado por la Fundación Antonio Gala y se autodenomina “pedante” y “friki de Filosofía y Letras”, como si temiera que alguien lo calificara de ese modo antes de hacerlo él mismo. Pero no lo es. Es un chico con talento, con ideas, con una sensibilidad especial. Es un chico de los que quedan pocos ejemplares en el mundo. Charlamos sobre poesía con el joven David Leo García.

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P. ¿Qué te permite la poesía que no te permite la prosa?

R. Creo que con la narrativa no soy muy diestro. Aprecio la novela más allá del argumento pero no soy capaz de reproducir la técnica. La importancia que la poesía le da al lenguaje por encima de los significados me atrae especialmente, porque creo que subvaloramos las posibilidades que ofrece el lenguaje. No es un simple medio de intercambio de información. Creo que el significado se potencia con la forma.

P. ¿Crees que a lo largo del tiempo se han ido rompiendo las fronteras entre géneros?

R. Está de moda decir que los géneros van desapareciendo pero luego vas a una librería y siguen estando diferenciados. Hay escritores que sí pasan esas fronteras con mucha facilidad como Perèc o Borges, pero por lo general, creo que los que dicen que ha muerto la diferencia de géneros son los que no pueden conseguir algo más allá de las divisiones.

P. ¿Cuáles han sido tus influencias?

R. Casi todos los que escribimos poesía hemos empezado leyendo a los del 27, que luego siempre acaban un poco desplazados. Se puede aprender mucho de ellos y son unos referentes importantes, pero son más ejemplos que modelos a seguir. Con la generación del 50 sí que se ve más cercanía con lo que se vivimos actualmente.

P. ¿Crees que la poesía es una manera de interpretar la realidad más que de reinventarla?

R. La función de todo arte es cambiar la visión que tenemos de la realidad. Naturalmente, parte de la realidad, pero intentando siempre ir más allá.

P. Con Urbi et Orbi te llevaste el Premio de Poesía Hiperión. ¿Qué sentiste al ser galardonado con un premio tan reconocido con sólo 17 años?

R. Felicidad, por supuesto. Pero no era una meta. Sólo un estímulo, una forma de empezar bastante privilegiada.

P. Escribiste sobre el desasosiego.

R. Sí. Eso dijeron: “esta generación está muy desosegada, el adolescente preocupado por sí mismo…”. No creo que fuera exactamente así.

P. Aún así, ¿crees que ésas sensaciones son la materia prima de la poesía?

R. No tiene por qué. En Urbi et Orbi sí que hay algún poema desesperado, pero siempre intenté mantener una distancia irónica. En cierto modo no era yo el que hablaba. Sí que había una identificación con el personaje poético, pero también había mucho humor. Se dice que en el dolor es cuando uno se conoce mejor a sí mismo. Puede ayudar, pero no es necesario. El dolor te recluye en ti mismo y la alegría te conecta con los demás. Es una distancia que te permite de mejor manera el análisis.

P. Manuel Alcántara comienza su poema “Las Palabras” con el verso: “Donde más me conozco empiezan mis palabras”. ¿De dónde nace tu poesía?

R. Sólo me gustan algunas cosas de Alcántara. No sé si mi poesía parte de la certeza que uno tiene sobre sí mismo o si es una forma de búsqueda.

P. ¿Crees que la poesía también puede tratarse con humor como ya lo ha hecho Sabina o que “se canta lo que se pierde”, como decía Machado?

R. Puede tratarse con humor, y de hecho es la poesía que más me atrae. El humor como una emoción pura, como Chaplin, por ejemplo. De Sabina me gustan más sus canciones que sus poemas. En cuanto a lo de que se canta lo que se pierde, no sé si he estoy muy de acuerdo.

P. Creo que hoy no he dado una…

R. Me interesa más Manuel que Antonio. Antonio era muy moralista.

P. Creo que antes de que sigamos, es mejor que me digas qué poetas te gustan, o mejor: cuáles serían tus cinco poemarios imprescindibles.

R. (Ríe). Los poemas humanos de César Vallejo. Tiene libros más experimentales en los que prima más la intención de hacer algo artístico y sorprenderte, y en éste se desliga de eso aunque sigue siendo un poeta rompedor. Tambíén está E.E. Cummings, un poeta norteamericano que se conoce poco. En Hanna y sus hermanas, la película de Woody Allen, Michael Cane se enamora de su cuñada por culpa de ese poeta: “Nadie, ni siquiera la lluvia tiene unas manos tan pequeñas”… Precisamente creo que los poetas americanos estás desligados de eso de “se canta lo que se pierde”, del dolor. Tienen una libertad mayor, ven el mundo de una forma más amplia. Rilke, me parece de los mejores poetas del mundo.

P. ¿Te sientes identificado con Cartas a un joven poeta?

R. (Ríe). En algunas cosas sí, algunos consejos son muy útiles. Hay poetas que son buenísimos pero que no van cambiar cómo escribes. Rilke me parece un poeta espectacular pero creo que no puedo usar sus recursos en mi poesía. No se parece a lo que quiero escribir. Apollinaire no es tan bueno, pero veo que me gustaría heredar de él algunas cosas. He dicho cuatro poetas. El quinto… alguno español: Quevedo.

P. ¿Crees que el escritor de poesía tiene que cumplir primero un compromiso consigo mismo antes que con su obra? ¿La poesía siempre tiene que ser sincera?

R. Sí. Entendiendo sinceridad no como una confesión directa sino la capacidad de búsqueda y penetración como una forma de buscar la verdad, aunque sepamos que ésta no existe. Al menos algo que sí se corresponda con una verdad interior.

P. ¿Crees que la poesía va a acabar muriendo o que la gente siempre va a necesitar su belleza?

R. Ya sabemos que nada se crea ni se destruye, todo se trasforma, como dice la ciencia y la canción de Jorge Drexler. No es que piense que la poesía vaya a morir. Puede que muera la forma que tenemos de presentarla actualmente. Ha sigo ya absorbida por otros discursos como la publicidad, o cierto tipo de humor, como el de Luis Piedrahita. No soy partidario de llamar poeta a quien no escribe poesía, porque tampoco creo que sea un elogio en sí mismo. Si entendemos poesía como esa forma de inventiva y creación, todos son poetas.

P. ¿De qué crees que adolece la poesía en la actualidad?

R. Quizá se esté haciendo una poesía demasiado intelectual. Y eso, salvo para los estudiantes ‘frikis’ de Filosofía y Letras como yo, dudo que una persona que llegue cansado del trabajo vaya a coger un libro de estos y ponerse a leer. Con esto no quiero decir tampoco que yo intente ser muy accesible. Escribo como vea conveniente y tampoco me preocupo por quién va a acercarse a lo que yo escribo. Supongo que eso vendrá después. Buscar al lector tampoco me parece adecuado.

P. Es muy extraño escuchar a alguien de tu edad diciendo estas cosas. No es normal que alguien se interese por la poesía desde los dieciséis años.

R. ¿Soy muy repelente no? (ríe).

P. Andalucía ha tenido a algunos de los más grandes poetas de la historia, a pesar de que muchos de los que te mencionado no te gusten.

R. Por supuesto que sí. Lorca, Cernuda, Juan Ramón Jiménez, sobre todo con sus poemas como Espacio. Me gustan algunos más jóvenes, como Jesús Aguado, Juan Andrés García Román o Álvaro García.

P. ¿Qué significó tu paso por la Fundación Antonio Gala?

R. Fue muy divertido (ríe). Trabajas a tu aire, libertad absoluta casi todo el tiempo. A veces se organizan talleres. Conocer a artistas de disciplinas muy diferentes a la tuya es muy beneficioso: Juan Gómez Bárcena, José Pablo Polo, Gorka García Herrera… y te das cuenta de qué tienen en común todas las artes. Lo mismo que hablábamos antes de los géneros: hay algo que subyace a todos. Si eres muy disperso es muy difícil llevar a cabo una disciplina, pero conseguí sacar parte de un libro.

P. La segunda parte de Urbi et Orbi.

R. Eso fue más bien una manera de venderlo. Si Urbi et Orbi trataba la relación social, el de ahora se centra en la relación amorosa y el tercero, del que sólo tengo algunos poemas, sería la relación con uno mismo. Una forma de organizar lo que no se puede organizar de ninguna forma.

P. ¿Concibes una vida sin creación?

R. Como decía Nietzsche “la vida es una obra de arte”. Me imagino una vida sin poesía pero no sin creatividad. No me veo publicando mi vigésimo libro de poesía con cincuenta años, aunque no quiero dejar de escribir. Pero supongo que llega un momento en el que la máquina se agota.


Bibliografía


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