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Diego Guerrero

No entiende de pureza. Sí de riqueza, de riqueza musical. Los ritmos afrocubanos y el jazz se adhieren a la voz de este artista flamenco que canta a la verdad en sus canciones, mientras lucha por abrir puertas y ventanas en territorio nacional. La de Diego Guerrero es una propuesta de peso que supone, no un soplo, sino un vendaval de aire fresco.


Por:  Lakshmi I. Aguirre
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Músico
Nació: en 1982 (Huelva)
Ubicación: Madrid
Destaca por: la autenticidad de su música
¿Sabías que? ha colaborado con grandes como Jorge Pardo, Jerry González o Jeff Ballard

“Cuando pongo mi música en sus manos, siento que me puedo morir tranquilo”, ha dicho Rubem Dantas de él. Y como este gran músico, otros muchos se han acercado a la figura de Diego Guerrero para acompañarlo en una trayectoria que ha labrado con sus propias manos día tras día, año tras año, canción tras canción.

En suyo no ha sido un camino fácil. Ni siquiera lo es ahora a pesar de que su trabajo, su talento, lo merezcan. En sus canciones canta a la verdad, a los malos tiempos y a Aurora, como lo hacía Rafael Farina. El Albaicín ha nutrido su arte y Latinoamérica lo ha enriquecido. La propuesta de Diego Guerrero va más allá de la fusión, del jazz, del flamenco. La propuesta de este artista puede convertirse en la nueva Piedra de Rosetta de un género auténtico por sí mismo.

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P. ¿De dónde le viene la música a Diego Guerrero?

R. De la necesidad de expresarme.

P. De tus lista de referencias, que suponemos interminable, ¿cuáles son las que más te han influido?

R. Te voy a dar un nombre: El Niño Miguel. He conocido a grandes, famosísimos nombres, fenómenos de la música como Chick Corea, Jerry González, Los muñequitos de Matanzas, El Cigala, The Cat Empire y muchos más. También he trabajado con muchos de ellos. De todos podría contarte una anécdota que explicaría la peculiaridad y genialidad de cada uno. Pero Miguel es distinto a todos. Cuando tengo la oportunidad de oirle tocar, sobre todo en persona, me recuerda que quizá la dimensión en la que vivimos no es la única, ni la más auténtica. Me saca las lágrimas del cuerpo. Sabe hablarle a tu alma de cosas que nadie te habla, al menos no de ese modo. Y yo me siento una y mil veces afortunado de poder entenderle. Los que no le conozcan todavía están a tiempo.

P. Rechazaste una beca de la Berklee College of Music de Boston por querer dedicarle todo tu tiempo a tu nuevo trabajo. ¿Crees que llegará un momento en el que mires atrás y pienses “qué hubiera pasado si…”?

R. La corriente es muy fuerte. La sociedad te va llevando en contra de tu voluntad durante años y años. Si te dejas llevar por la ‘titulitis’, estudias un bachiller, luego una carrera, luego opositas, y al despertar tienes 35 ó 40 años y no has hecho nada de lo que querías hacer en la vida. Me fue muy difícil rebelarme contra el letargo artístico en el que me sumieron los conservatorios de Andalucía. Ya estudié en los “Ilustres y Reales Conservatorios Superiores” de Sevilla, Granada y Córdoba, y ahora es tarde para Berklee, creo. Aunque por supuesto habría sido una opción muy interesante para mí hace unos años, porque ni que decir tiene que habría aprendido mucho allí, en comparación con la enseñanza que ofrecen los conservatorios de música en España, que son una absoluta pérdida de tiempo y energía. Representan para mí el ‘antiarte’. Mi consejo es siempre el mismo: si te gusta la música, no te apuntes al conservatorio.

P. Flamenco, copla, ritmos caribeños… ¿En todos estos estilos te sientes igual de cómodo?

R. En ninguno… estoy sólo experimentando. Si por casualidad da la impresión de que realmente sé lo que hago, es debido a que lo hago con todo mi amor a esas formas de expresión. El “amor al arte” que me arrastra hacia esos géneros es el mismo que me impide abordarlos sin respeto, y por eso al final resulta satisfactoria la combinación. Por supuesto, después de unos pocos conciertos, me sentiré más cómodo en todos, sin duda.

P. ¿Hablar de pureza en el flamenco sigue teniendo sentido?

R. Durante 5 años viví en el Albaicín al lado de una iglesia, que tenía un aljibe, porque antes era Mezquita. Ahora ya no es ni iglesia, sino un centro de rehabilitación. Hablar de flamenco es como hablar de esa iglesia, o del Albaicín entero. Hablar de flamenco es como hablar de Andalucía. Yo no hablaría de “pureza”, sino más bien de “riqueza”.

P. ¿Qué ocurrió con esa grandiosa banda que era Flamenco Small Band?

R. Un compañero mío entró en la oficina del programador de un famoso festival flamenco que se celebra cada 2 años en Sevilla (ríe), y se encontró con que el CD de Flamenco Small Band estaba sobre la mesa de dicho programador. Mi compañero tenía esa cita por otros motivos, pero al percatarse de la situación, no pudo contenerse y preguntó al programador: “¿Cómo es que este CD está sobre tu mesa, y no está en la programación del festival?” El programador respondió: “Es que ellos son muy jóvenes, y yo tengo muchos compromisos”. Si hubiésemos recibido la mitad de oportunidades que le dieron a la hija de Rocío Dúrcal, el hijo de Valderrama, la sobrina de Paco de Lucía, o el hijo del Fary, esa banda seguiría existiendo. Es lo que tiene no ser hijo ni sobrino de nadie, que nadie te da una oportunidad.

P. Jorge Pardo, Jerry González, Antonio Serrano, Caramelo de Cuba… El solar de artistas nunca ha estado desolado para Diego Guerrero.

R. Pues no. Aunque este “despilfarro de figuras” que nos gastamos, no deja de ser un mensaje subliminal para los programadores españoles de teatros, festivales y ayuntamientos. Como dejando caer que la calidad está ahí, aunque no sepan verla. Bien podríamos hacer muchas cosas igualmente buenas sin tantos “nombres” de la música española, pero como su apoyo es siempre altruista y, nunca mejor dicho, por amor al arte, siempre estaré orgulloso de compartir mis ideas con todos estos monstruos quienes, a base de respeto y admiración mutua, se han convertido en poco menos que mi propia familia.

P. ¿Por qué elegiste el tema Aurora de Rafael Farina para incluirlo en tu repertorio?

R. Porque me sorprendió. En la actualidad, casi no escucho música grabada. Me resulta difícil que algo me sorprenda o emocione como cuando era niño. Pues bien, esta copla es una de las excepciones de los últimos años. Cosas como ésta me dan fuerzas para seguir experimentando. Os la aconsejo. Poned en youtube “Rafael Farina - Zambra y Fandango”… vais a flipar. Mil veces mejor que mi versión.

P. Maui en acústico, Huellas… De Maui y Los Sirénidos a Jorge Pardo.

R. Maui se saca siempre de la chistera una ocasión para colaborar conmigo. Para eso se inventó lo del “acústico”, para intentar incrementar el número de posibilidades de juntarnos para tocar sus temas. Se lo agradezco mucho, porque me saca de mi rutina y me da mucha vida. Huellas es el último proyecto de Jorge Pardo, donde se ha rodeado de jóvenes, y de un pez de los más gordos, llamado Jeff Ballard, en la batería. El hecho de que alguien como Jorge deposite su confianza en mí para algo tan importante (grabación del disco y shows en vivo) me hace recuperar la confianza que los profesores de conservatorios y los flamencos puristas me quitaron de niño.

P. Nativos, en cambio, es un proyecto propio.

R. Nativos es algo más a largo plazo (aunque si fuera por mí, lo habría hecho hace años). Es un espectáculo que diseñé yo mismo, en el que junto a gitanos, judíos, árabes, castellanos y americanos en torno al flamenco. Una apuesta por el intercambio cultura real, fuera de los estereotipos que en los que se basan esos shows superficiales a los que estamos ya, desgraciadamente, más que acostumbrados, y que las instituciones públicas no dejan de subvencionar. Para Nativos vengo con una tropa de gente auténtica de todas esas culturas como son Jerry González, Juan de Juan, Aytac Dogan, Jorge Pardo, Dan Ben Lior, Caramelo, Rafael Santa Cruz… Quizás por eso aún no se han decidido apoyarme con ese espectáculo, porque no saben diferenciar lo auténtico de lo superficial.

P. ¿En pleno Siglo XXI las discográficas siguen teniendo razón de ser? ¿Ha vuelto o nunca ha desaparecido la figura del mecenas?

R. Sigo buscando una buena fórmula para lanzar el próximo disco. No descarto nada, aunque cierto es que las ofertas discográficas, cuanto más grandes, más exclavistas se vuelven. Corrígeme si me equivoco, pero creo que fue el mismísimo Beethoven quien inventó el concepto de vender entradas para los conciertos, eliminando así a las familias nobles de su posición privilegiada de mecenas, y regalando ese poder a la gente de la calle. Desde entonces, creo que no hay mecenas más justo que el propio público. Eso es bueno para mí, porque parece ser que cada vez tengo más. Y es por eso por lo que estamos luchando con todas nuestras fuerzas por un propósito claro: eliminar las barreras entre el público y yo. El día que consigamos eso, tendré mi mecenas… y cada vez estamos más cerca. De eso se está encargando el propio público.

P. Israel, Australia, EE.UU… ¿Dónde quedan los escenarios nacionales?

R. Eso habrá que preguntárselo a los programadores nacionales. Por nosotros no ha sido. La misma persona que es capaz de organizarme toda una gira por Australasia en tan sólo un mes (y ya es la tercera), se ha dedicado a buscarme conciertos en España durante 8 meses. ¿Sabes cuántos hemos conseguido? Tres. Sí, tan sólo 3 tristes conciertos.

P. ¿Y las causas?

En cualquier país desarrollado, los directores y programadores de festivales e instituciones culturales públicas (que son gente que se dedican a buscar actividades culturales enriquecedoras y de calidad para su comunidad) te responden al email, la mayoría interesados por mi propuesta, en el mismo día. En este país, los programadores y concejales no usan el email. Conseguir hablar con uno te lleva alrededor de 1 mes, eso si te dedicas a llamarlo compulsivamente cada mañana (la hora del desayuno se extiende a la mayor parte del día), y conseguir que vean tu propuesta (videos, música, dossier…) es prácticamente imposible. A pesar de sufrir estas circunstancias durante años, hemos enviado por correo alrededor de 500 DVDs de mi último proyecto, cada uno dirigido personalmente al encargado en cuestión. De momento, creo que sólo hemos conseguido 3 veces que mirasen el material, y por eso tenemos 3 conciertos en España.

P. ¿Por qué dejó Diego Guerrero Andalucía?

R. Harto de ver tantísimo arte en las calles y tan poco en los escenarios, televisiones y radios andaluzas.

P. ¿Son malos tiempos para el talento?

R. Por supuesto, pero tampoco creo que sean los peores, si no que le pregunten a Van Gogh… o al Niño Miguel.

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5 comentarios

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El 23 Septiembre 2010 a las 20:00, Francisco dijo...

Ojalá que triunfa. Que lo merece. ¡Un gran artista!


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El 26 Mayo 2011 a las 1:39, Carlos Fuentes dijo...

Le vi tocar en Malaga en la noche en blanca. Una pasada.



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