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Humorista televisivo y genio del carnaval
Nació: 1960, Rota (Cádiz)
Destaca por: Revolucionar el cuarteto carnavalesco durante los años 90
¿Sabías qué? Saltó a la fama con el programa Genio y figura, junto a humoristas como Chiquito de la calzada

Felipe Segundo

“Siempre tuve un ramalazo de inteligencia”. Felipe Segundo (sí, como su majestad) comenta que se ríe de la vida sabiendo lo que hace. El humorista gaditano rompió moldes con el programa televisivo Genio y Figura, pero sobre todo elevó al cuarteto carnavalero a otra galaxia, la de la fina ironía. Crea, estudia, compone, ingenia chistes… Segundo (Rota, 1960) es el perfecto ejemplo del creador renacentista del humor, bañado en la Bahía gaditana. “El carnaval ilegal es Broadway en la calle”, avisa.

Por: Manuel M-A

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P. ¿Es el Sur tan especial para el humor y la guasa?

R. Yo lo digo así: Cuando Dios terminó su creación, su olla de potaje, a este rinconcito de la Bahía de Cádiz, le echó bastante sal. En Andalucía en general tiró bastante pero en la Bahía cayó un pedrusco bueno.

P. ¿Por qué se asemejan tanto humor y amor?

R. El humor hay que hacerlo con amor. Tú no puedes reírte de alguien, sino con alguien, y además, con mucho amor. Empezamos a autoflagenarnos para después flagelar a los demás, pero ya es cariño, porque nos hemos desnudado antes. La gente tiene que dejar desnudarse con esto del humor-amor

P. ¿Cómo lleva que le reconozcan como un humorista?

R. Bien, aunque me considero una vedette de la vida. Caricata y vedette. Yo utilicé el humor como un mecanismo de defensa para afrontar mi vida, ya que me defendía de mis complejos, de la vida en sí, de lo incomprensible…. Porque la vida, según dicen por ahí, es una broma cósmica, entonces la vida siempre me la he tomado como una broma porque… ¡es que no hay otro remedio!, y yo, antaño, no entendía la mayoría de las cosas. Yo no sabía ni que había que trabajar, ya que no tuve referencia paterna, y no me imaginaba ni un mundo laboral ni un mundo de sacrificio.

P. Y después…

R. Todo lo que he aprendido se lo he dado a mi hija, para que ella funcione mucho más rápido que yo, un auténtico disléxico que confunde letras, y que no entiende cosas básicas de la vida. En el fondo yo funcionaba a mi manera y tenía mi ramalazo de inteligencia, pero tuve que luchar contra conceptos básicos de la vida que yo desconocía. La sonrisa me acompañaba ya que yo era el cojito, el feíto y además, contaba chistes… Así fui uniendo los pedazos para hacer mi vida.

P. ¿En qué situación se encuentra el humor en España?

R. Tienes que buscar tu lugar y la gente que te haga reír, que no es fácil. En cuanto a la tele, la Sexta está apostando por el humor atípico, la crítica de la crítica, con Wyoming y compañía (El director de El Intermedio, Miguel Sánchez, fue el compañero de Felipe Segundo en la época carnavalera). El estilo Wyoming es muy de Groucho Marx, con esa retórica sarcástica, ese atractivo tan interesante. Son rápidos, y además, hacen un noticiario diario tan sano… Destaco a la gente diferente que haga humor sano, ante todo, aunque siempre guardo un rinconcito para reirme de lo absurdo. El Chiki Chiki me parece simplemente genial, porque le doy la vuelta a todo, y las masas también saben reírse ¡Claro que hay que tener en cuenta a las masas!. La serie “Aída” también tiene un punto…

P. ¿Qué guarda de la época del programa Genio y Figura?

R. La verdad es que yo soy actor, y a mi me surgió la oportunidad de contar chistes gracias a aquel programa. Me puse las pilas y el escenario fue como mi casa, porque me proyectó muchísimo y me da brillantez.

P. ¿Cómo era aquel ambiente de Genio y Figura? ¿Era tan sano como parecía?

R. Era tal cual. Teníamos unas amistades que eran simplemente geniales. Te puedo contar miles de anécdotas (ante la insistencia, cede). Un día nos travestimos en Madrid, y ya en los coches hacíamos “performances” con los taxistas, paseábamos por las Cortes, por el Palace, por el Ritz… disfrazados y en pleno apogeo de fama. Liábamos la de Dios por pleno Madrid, vestidos de chulos, putas e interpretando papeles sin parar. Otra vez, nos alojábamos en un hotel todos los humoristas del programa, y aprovechando algunas habitaciones abiertas, empezábamos a cambiar los colchones porque le hacían falta a algunas personas alojadas. Nuestro rollo era ir por los pasillos en plan “comando”, tirándonos por el suelo… Chiquito de la Calzada incluido. En una palabra: diversión.

P. ¿Cómo surgió su época de carnaval?

R. Estando en el Nocturno, algunos amigos me ofrecieron interpretar algunos papeles basándonos en el absurdo. Una vez en esa historia todo fue rodando, y de repente, me vi en el Gran Teatro Falla con un éxito apabullante.

P. ¿Qué es el Carnaval ilegal?

R. Es lo máximo. Ahí está todo lo que busco. Yo lo vendería simplemente diciendo que es “Broadway en la calle”, así de simple. Tú te vas a una calle donde ves veinte espectáculos simultáneos. Es muy gratificante y ves que todo el mundo se quiere reír y te quiere hacer reír. Todo esto se riega con un poco de cerveza para estimular tus sentidos, y de repente, parece que te has comido un ácido. “Me duelen las mandíbulas de reírme” (empieza a reírse e interpreta el papel que más le gusta por Febrero)…

P. ¿A que elemento de la realidad le haría un buen chiste?

R. Cualquier cosa vale. Las cacofonías, lo absurdo…algunas situaciones son realmente humorísticas y no las vemos. Creo que debería haber un sitio “X” sobre el humor, como un cine porno, pero basándonos en el humor, haciendo lo que cada uno quiera y que nadie se escandalice, porque sería un mero entretenimiento. Hice, en alguna época, bromas sobre cosas realmente fuertes, sobre tragedias naturales, gente que sufría y salía en la tele…

Yo había sufrido antes pero sin embargo necesitábamos buscarle un punto humorístico a todo ese sufrimiento. No había intención de herir a nadie, ya que hacíamos un humor “al estilo inglés”, con bromas cortas, rápidas, nada de chistes largos, sino sensaciones, flashes…Si contaba un chiste, evitaba cualquier cosa evidente que alargara la broma. La capacidad de síntesis se hace necesaria en las ideas. Prontitud, rapidez…

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