Fernando Francés
Él mismo nos acompaña por el sótano del Centro de Arte Contemporáneo de Málaga para llegar a su despacho. Carteles de exposiciones cuelgan en las paredes de un laberinto de cemento que acaba en un escritorio repleto de papeles. Rodeado de un equipo de personas que no deja de atender el teléfono y teclear en los ordenadores, Fernando Francés se relaja en su silla, desde la que controla toda la oficina. Se muestra emocionado porque Málaga, a través del Centro de Arte, ha sido elegida con otras cuatro ciudades europeas para estar presentes en el Program of Economics Festival organizado por la Fondazione Sistema Toscana en septiembre. Orgullo, crítica, humor y entusiasmo aparecen uno tras otro al conversar con este cántabro que ha sido incluido en tres ocasiones entre las veinticinco personas más influyentes del mundo arte.
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R. Dónde nacemos es un mero accidente. Yo me considero una de esas personas que desgraciadamente ya no tenemos un puerto, o lo tenemos casi de una forma poética, romántica. Cada vez me considero menos de ningún sitio. ¿Por qué Málaga? Porque los proyectos surgen donde surgen y yo voy allí donde haya un proyecto que me interese. Aquí hubo esa posibilidad. P. ¿Aspira el CAC a convertirse en el Guggeheim del Sur? R. De otra manera. Yo creo que el Guggenheim es un modelo demasiado escenográfico y de marketing. A mí me interesa un modelo más implicado en lo social, en lo educativo, en las relaciones humanas y un modelo en el que el arte sea un vehículo y un objetivo. El proyecto del Guggenheim termina con su nombre y el propio edificio. Me interesa más cuando un centro va implicándose en el tejido social pasito a pasito. Ésa es una apuesta de futuro. P. Pero la idea de base es la misma… R. Aunque podamos ser un hermano menor, no nos parecemos en nada, ni siquiera en los comienzos. El Guggenheim tiene veinte veces más presupuesto que nosotros. Sin embargo, no tiene el prestigio que tiene el CAC Málaga internacionalmente. Son proyectos totalmente diferentes. P. ¿Cómo ha podido convertirse en un museo de referencia en tan sólo cinco años? R. Supongo que es una conjunción de factores. Mucho trabajo, mucha ilusión, un equipo muy implicado, una independencia y una autonomía absoluta en las decisiones técnicas y un proyecto arriesgado. Estamos mirando hacia las individualidades del mundo del arte contemporáneo, lo que todavía no se había hecho en España. Eso nos ha creado un nicho propio y se ha reconocido a nivel internacional, nacional y local, donde cuesta más dárselo a entender. Estamos trabajando con artistas fundamentales, cuyo discurso tiene algo que aportar a la historia del arte. Y siempre desde una perspectiva colateral. P. ¿Colateral? R. Sí. Bien por su mirada política, por su mirada estética, por su mirada social o bien porque nos interese algo que, por ejemplo en España, está demodé: la pintura. El retorno a la pintura es algo que en España está llegando con retraso, mientras que en Alemania ya interesa mucho. Lo mismo ocurrió con la aceptación de la fotografía. Esas facetas son las que nos han otorgado reconocimiento internacional. P. ¿Qué le mueve a seleccionar una obra? R. Lo que se valora no es una visión científica sobre la mirada del arte. No se valora el que diez expertos empiecen a discutir sobre quién es el artista que debe exponer. Es una mirada personal, muy subjetiva. Me interesan los aspectos políticos y sociales, pero sobre todo los aspectos estéticos del arte. Buscamos artistas que estén tratando de reinventar la pintura, que tiene dieciséis mil años de historia y en la que parece que ya está todo hecho. P. ¿Hacia dónde cree que va a derivar el arte contemporáneo? R. Es una aventura. Hay una cuestión que es evidente: no se puede hacer nada sin mirar a la propia historia del arte. José Esegui dice: “Los grandes arquitectos son aquellos que son copiables”. Entendido como interpretable, los grandes artistas que han de venir han de reinventar la realidad. El artista reflexionará sobre el mundo con una mirada diferente: la del bagaje cultural y la de las aportaciones tecnológicas. P. ¿Qué cree que preocupará a los artistas dentro de unos años? R. Ojalá ya no les interese el tema de la guerra, porque el artista de alguna manera analiza, interpreta, reflexiona sobre su mundo, sobre lo que pasa. Si dentro de diez años no le interesa el tema de la violencia es porque habrá desaparecido de la sociedad, o en todo caso, la mirará como un problema de la memoria más que como un problema de la realidad. Pero esto es una utopía. El artista, con sus singularidades, es un espectador y un actor de esta comedia que es el mundo. Comedia que a veces se convierte en tragedia. P. ¿Qué artista andaluz destacaría? R. Destacar alguno sobre los demás es delicado. Sí que es cierto que en este momento hay un grupo de artistas jóvenes verdaderamente interesante: Zabel, Cristina García… Tendríamos que volver a principios de los ochenta para encontrar un grupo así, cuando en Sevilla surgieron cuatro o cinco singularidades que coincidieron juntas en una sola generación e hicieron mucho ruido. P.¿Qué diferencias encuentra entre aquella generación y la actual? R. Que está teniendo una infraestructura institucional, logística y de apoyo más importante que la que ha habido en periodos anteriores, y eso siempre estimula el desarrollo. Desde Iniciarte de la Junta de Andalucía, hasta el espacio que cede el CAC Málaga para que expongan artistas jóvenes… En Bari se ha celebrado la Bienal de Jóvenes Creadores de Europa y el Ayuntamiento de Málaga ha llevado a un grupo de artistas malagueños para que presenten nuevas formas de creación. Es cierto que se necesita más, pero es un hecho que ahora tienen opciones que no existían hace apenas diez años. P. ¿El CAC Málaga siempre va a tener un espacio para que estos artistas expongan sus obras? R. Siempre va a tener una preocupación por el arte de proximidad, pero el haber nacido en una ciudad no tiene porqué abrirte una puerta. Lo que nos interesa es la calidad. P. ¿Qué opina de Picasso? R. Siempre que empieza un siglo se mira hacia el siglo anterior. Lo que pasó en el siglo XX, entre otras muchas cosas, fue Picasso. Le dio la vuelta a la historia del arte, lo que tiene un valor incalculable. Pero además, lo hace un artista con cierto compromiso político y que, además, puede que sea el más prolífero en número de obras. Todos esos componentes hacen que sea la primera de las tres grandes figuras del arte del siglo XX. Tenemos una suerte increíble de que haya nacido en Málaga y eso nos da derecho a ser la punta de lanza en el estudio, el reconocimiento, la exposición y la reflexión de Picasso y sus entornos. Lo que tienen que hacer las instituciones y los responsables políticos es no frivolizar con Picasso. P. El Mundo le incluyó entre los 25 personajes españoles más influyentes del mundo del arte. ¿Cree que es realmente un personaje influyente en el panorama artístico o es sólo una etiqueta? R. Es un reconocimiento profesional a un equipo de trabajo del que soy sólo la cabeza visible. Si se entiende de esa manera, bienvenido sea. Y más aún, si se reconoce a una ciudad, Málaga, a través de una persona que se encuentra en una institución. Quizá lo único que verdaderamente valoro de ese tema es que los profesionales del mundo del arte y de la cultura están valorando el trabajo que estoy haciendo. Pero no me resta minutos del trabajo diario. P. ¿Qué sabor de boca le ha dejado la polémica sobre la adjudicación del Centro de Arte? R. Lo tengo olvidado y superado. Es como cuando te tomas un postre y el sabor, a veces dulce, a veces amargo, desaparece después de unos minutos. A mí ese sabor de boca ya se me ha pasado. Lo ideal es que se les pase a todos los afectados. Lo importante, lo justo y lo inteligente es que se busquen fórmulas para trabajar todos juntos en una sola dirección. Ahí sólo vale la humildad. P. ¿Cómo compagina su labor como director del centro y editor de la revista Arte y Parte? R. Es importante tener un buen equipo, porque así tu labor se reduce a dirigir. Viajo muchísimo y tengo a mi cargo un fantástico equipo en el que delego muchísimo. P. ¿Nunca ha probado a crear por usted mismo? R. No algo que no fuese de carácter literario o ensayístico. Todos los que somos escritores somos creadores. P. ¿Qué le falta a Málaga para llegar a ser Ciudad Cultural 2016? R. Creérselo. P. ¿Se está trabajando para ello? R. El ayuntamiento está poniendo toda la carne en el asador. Incluso más de lo que puede. Está haciendo un esfuerzo notable. Otras instituciones probablemente no estén haciéndolo. Están demasiado preocupadas por decisiones políticamente partidistas. P. ¿Qué consejo le daría a alguien que quiere dedicarse al arte? R. Que se compre un billete de Inter-Rail y que viaje. |
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Bibliografía
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- francés, fernando. Rachel Whiteread. cac málaga, málaga, 2007.
- francés, fernando. Anne Berning: Encyclopaedic Incompleteness, cac málaga, málaga, 2007.
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Este artículo fue subido por Lakshmi el 24 de Junio de 2008 a las 10:46.
Tags: Arte contemporaneo, destacados gente, entrevista, Málaga



Comentarios (1)
refrescante y reveladora.