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Gervasio Sánchez

Es el primer fotoperiodista en ganar el Premio Nacional de Fotografía. Sus trabajos, fundamentalmente basados en el sufrimiento de las víctimas, son casi imposibles de olvidar y reflejan toda la crudeza y sinrazón de las guerras.


Por:  Roberto Castiñeira
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Fotógrafo y periodista
Nació: en 1959 (Córdoba)
Ubicación: Zaragoza
Destaca por: sus trabajos sobre los efectos de las minas antipersonas, y por su constante denuncia de la venta de armas por parte de España
¿Sabías que? las fotos que conforman su última exposición, Desaparecidos, han sido realizadas a lo largo de veinticinco años, en tres continentes

Tiene Gervasio Sánchez la mirada certera de los mejores profesionales que, además de buscar el instante decisivo que predicara Cartier-Bresson, enfoca hacia el interior de las personas, allí donde las víctimas de la guerra guardan su dolor y toda su reserva de esperanza. Su palmarés de premios es impresionante, pero su favorito es ver cómo esas víctimas encuentran la felicidad. O, al menos, siguen luchando para encontrarla.

Las vidas minadas, que se han visto brutalmente afectadas por las minas antipersonas, son algunas de sus fotos más conocidas. Comenzó a retratar los efectos de esas minas, que cuestan tres euros fabricar y casi mil desinstalar, a finales de los 90, en colaboración con Médicos sin fronteras, Manos Unidas e Intermón, y volvió a fotografiarlas cinco y diez años después. El cerco de Sarajevo, las deportaciones de Kosovo, los niños soldados, las víctimas de la caravanas de la muerte de Pinochet han sido objeto, también, de su mirada, que ha puesto de manifiesto la terrible barbarie de los tiranos y la heroica resistencia de seres anónimos.

Periodista y fotógrafo en partes iguales, sus escritos son tan crudos, sinceros y directos como sus fotos. Leer su blog es adentrarse por la calles de Kabul, o transitar por los laberintos de la esperanza en Colombia, siempre con la denuncia a los abusos del poder, siempre con el respeto profundo a las víctimas.

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Hablamos con Gervasio en los escasos minutos que le dejan los días previos a la apertura de su exposición Desaparecidos en Zaragoza. En ella muestra la tragedia de la desaparición forzosa de personas en países de América Latina, Asía y en la propia Europa, ya que España sigue teniendo en los desaparecidos de la Guerra Civil una de sus heridas aún abiertas. Hablamos con él de la complicidad de España en la venta internacional de armas, de la actitud condescendiente de Europa hacia algunos dictadores, de las recientes elecciones generales, y, lógicamente, de las cuestiones más relacionadas con su trabajo como fotógrafo.

P. ¿Como se podrían plasmar en una foto los famosos “mercados” que están hoy quitando y poniendo gobiernos?

R. Los mercados son gente mirando hacia arriba, y gente mirando hacia abajo, y poco más. Todo el movimiento especulativo es bastante difícil de retratar, a no ser que pilles a uno que se ha forrado y lo encuentres con los pantalones bajados, lo que demuestra lo que ha tenido que hacer para forrarse, lo que ha tenido que dejar de lado para enriquecerse. Es muy difícil, la verdad que es muy difícil.

P. Sin embargo están dirigiendo nuestras vidas sin ningún tipo de legitimidad democrática.

R. Revolucionan la economía de un país, de continentes, pero no les podemos poner cara. Utilizan todos los medios a su alcance, incluidos los más modernos medios tecnológicos, y son personas sin rostro. Con nombre y apellidos, pero sin rostro, porque el sistema se encarga de protegerlos, de esconderles la basura.

P. Se podría decir que son los nuevos señores de la guerra.

R. Hay asesinos que matan sobre el terreno pero hay muchos otros que lo hacen por negocio y son igual de asesinos, igual de culpables. Debería haber tribunales internacionales efectivos que pudieran procesar a estos criminales, tanto los que especulan con la economía como los que se lucran con los conflictos. Deberían ir todos a la cárcel.

P. Una crítica que también es extensiva a España.

R. Zapatero ha cuadruplicado o sextuplicado la venta de armas. Eso que no se dan las cifras actualizadas, pero con las hechas públicas ya se constata que se han, al menos, cuadruplicado. Nos han convertido en la sexta potencia del mundo en industria armamentista. Eso es prácticamente lo único en lo que ha triunfado su gobierno.

P. Ayer mismo los españoles han vuelto a elegir sus representantes.

R. Los resultados de las elecciones generales ponen de manifiesto que el PSOE ha destruido sus valores, y de esta manera ha puesto en manos del PP un poder absoluto. Los votantes del PSOE han sido pasivos, han aceptado las mentiras sin quejarse. Hay una parte de la sociedad que no ha sido crítica, y eso, tarde o temprano, pasa factura.

P. No tiene usted una muy buena imagen de los políticos.

R. Los políticos son muy valientes en la oposición y bastante cobardes cuando llegan al poder. Le pasó a Rodríguez Zapatero, que ha dilapidado muchos de los recursos con los que contaba el país, y en las cosas importantes ha pasado de todo. El pan nuestro de cada día es ver cómo se sigue sin esclarecer el tema de los desaparecidos de la Guerra Civil Española, cómo se sigue sin reparar de verdad a las víctimas de esa guerra, y muchas cosas más.

P. En el discurso de los premios Ortega y Gasset hablaba usted de sus cinco hijos, el natural y cuatro víctimas de las minas antipersonas, de que “no hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad”. ¿Cómo están ahora? ¿Ha crecido la familia?

R. Bueno, son esos cuatro y muchos más. Lo que intentaba sobre todo era llamar la atención sobre las injusticias que hay en el mundo y que tendemos a considerar de una manera general, cuando hay víctimas con nombre y apellido. Son personas, con sus proyectos y sus ilusiones. Son héroes morales en un sociedad que parece valorar más a los personajes. El mundo mejoraría bastante con más gente como ellos, con su fortaleza y entereza.

P. Cuando vuelve a casa, ¿puede dejar de pensar en los desaparecidos, en las vidas minadas, en los niños soldados, en las caravanas de la muerte?

R. Los problemas siempre te los llevas a casa, te rondan por la cabeza. Helder Cámara, el sacerdote brasileño de la no-violencia le dijo a Oriana Fallaci –cuando ella era todavía una buena periodista- que “quien está en contacto con el sufrimiento siempre acaba preñado de dolor”. Hay veces que es más fácil pero casi siempre es muy duro. Hay compañeros que han tenido que dejar la profesión, yo me libero diciéndole al poder lo que pienso. En lugar de ir al psicoanalista soy duro en los discursos. Así gestiono el dolor: dejando a los representantes del poder, que han ido a mostrarse y a tomarse una copas, con la boca abierta y el gesto desencajado. Es apenas una gota de agua, pero si insiste, quien sabe si una, y otra, y otra, acaban haciendo un riego.

P. A muchos corresponsales de guerra y fotógrafos les gusta ir de tipos duros, y pregonar objetividad. A usted, por el contrario, le gusta comprometerse, expresar sus sentimientos, alzar su voz contra la injusticia.

R. No estoy para nada de acuerdo con lo de tipos duros. Los que yo he conocido, y muchos se han dejado la vida en ello, son personas que intentan mostrar este mundo absurdo, que vemos distante desde nuestra posición privilegiada.

En cuanto a la objetividad debería excluirse de las facultades y de los manuales de periodismo. Es de un cinismo tremendo. ¿Por qué tienen que ser objetivos los periodistas si sus medios no los son? Los directores de los medios negocian con el poder, les hacen sus campañas, y por eso yo no quiero ser objetivo. Lo que ha que ser es riguroso. En una guerra se te plantean muchas dudas y solo las resuelves adentrándote en el conflicto, siendo subjetivo.

P. Su blog se llama Los desastres de la guerra. Han pasado 200 años desde las denuncias de Goya, y no parece que hayamos avanzado mucho.

R. La guerra es un gran negocio y por eso no se acaba con ella. Eso requiere una ciudadanía activa, que se movilice, y que sea capaz de golpear a los políticos cuando nos engañan. Hay gente, de todos los partidos, de los grandes y de los más pequeños, que sólo son críticos con el poder cuando lo ostentan los de otro partido, y callan cuando es su partido el que gobierna. Hay que ser crítico siempre como ciudadano, y más aún como periodista.

P. ¿Qué lugar hay entonces para la esperanza?

R. Acabo de llegar de Colombia, un país terriblemente golpeado por la violencia, en el que la gente sigue luchando, movilizándose, poniendo continuamente en marcha proyectos. Aquí tendemos a quejarnos mucho y a hacer poco más que ir a votar cada cuatro años. El 15-M, por ejemplo, se tendría que haber iniciado en el 2005 o el 2006, cuando se nos decía poco menos que vivíamos en el paraíso, y cuando ya se sabía que había cosas que no iban bien. Entonces habría que haber empezado a luchar. En cualquier caso, nunca es tarde…

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2 comentarios

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El 16 Diciembre 2014 a las 11:36, edgar dijo...

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ñïñ!…


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El 16 Diciembre 2014 a las 12:09, Vernon dijo...

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ñïñ çà èíôó!…



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