Izza Génini
El Festival Cines del Sur ha contado en su segunda edición con una nueva sección competitiva, Mediterráneos, a través de la cual el público ha podido acercarse a los pueblos y sociedades que conforman el mar Mediterráneo, como origen y también punto de encuentro de culturas y tradiciones comunes. Este año el Premio RTVA a la creación audiovisual Meditérraneos le ha sido otorgado a Izza Génini, por su documental Nûba d’or et de lumière (Nûba de oro y de luz), que cuenta la historia de una música viva, la música árabe-andalusí, cuya sinfonía sería la nûba.
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En su larga trayectoria, éste no es ni mucho menos el primer documental de la directora marroquí Izza Génini. Ella es también la autora de la conocida serie Maroc, corps et âme, la cual se ha centrado en las músicas y tradiciones que conforman la rica cultura marroquí. Desde la asociación SOGEAV (actual OHRA), Génini apoyó igualmente la producción del documental Transes (Ahmed Al-Maanouni, 1981) que recorre la trayectoria del famoso grupo musical Nass Ghiwane y que fue presentada de nuevo en 2007 en el Festival de Cannes, con ocasión del lanzamiento por Martin Scorsese de la Fundación Word Cinema. Tertulia Andaluza tuvo la suerte de encontrarse en el Festival Cines del Sur con Izza Génini, quien recibiría horas más tarde el Premio Mediterráneos de RTVA. P. ¿Qué significa nûba? R. Etimológicamente, nûba significa en árabe ‘por turno’. En el tiempo del califato, los músicos esperaban y guardaban su turno para tocar frente al trono del califa. Posteriormente, se conoce como nûba la sinfonía o estructura de la música árabe-andalusí que se ha extendido en todo el Mediterráneo. P. ¿Qué papel jugó el califato de Córdoba en el nacimiento de esta música? R. Un papel muy importante. La nûba fue creada en el siglo X por Zyriab, un letrado gran conocedor de la música y que era conocido también con el apodo ‘Mirlo Negro’. Éste llegó a Córdoba en el año 822 huyendo del Califato de Bagdad. Abderramán III le ofreció su apoyo y protección, y fue en este contexto histórico y político en el que nació la nûba. Esto muestra sin duda el importantísimo papel que jugó el Califato de Córdoba en el desarrollo cultural, intelectual y filosófico de la época. P. Usted se ha interesado a lo largo de su trayectoria por múltiples aspectos de la cultura marroquí, desde Maroc, corps et âme hasta este último documental. ¿Cómo surgió este interés por las diferentes expresiones culturales marroquíes? R. Aunque nací y me crié en Marruecos, con 17 años emigré a Francia, de forma que no había conocido realmente este país. Esto me llevó a interesarme más por la cultura marroquí, como un modo de pensar mi propia identidad. Y la música ha tenido para mí siempre un importante significado personal. Fue posteriormente cuando decidí tratar este tema profesionalmente. P. Recientemente ha vuelto ha presentarse en Cannes el documental Transes, de Ahmed Al-Maanouni, cuya producción también apoyó usted desde SOGEAV. En él se da cuenta del movimiento de innovación que supuso el grupo musical Nass Ghiwane en el Marruecos de los años 70 ¿Cómo entiende actualmente la relación entre este fenómeno y la tradición musical encarnada en la nûba? R. Cuando produje Transes, presté mi atención a una música moderna en cierto sentido. Ésta tenía sus raíces en la música tradicional, pero es cierto que era fusionada con nuevos ritmos, como el bereber y el andaluz. Lo cierto es que entonces no hubiera pensado hacer una película sobre la música árabe-andalusí. Con el tiempo, sin embargo, he aprendido que las músicas no tienen fronteras, por lo que es muy importante volver a sus raíces, para identificar así el camino que han recorrido y entender por qué pertenecen a un mismo patrimonio cultural. P. ¿Y a este lado del Meditérraneo, cuánto de la música árabe andalusí hay en las voces y los ritmos del flamenco que podemos escuchar aquí, en las Cuevas del Sacromonte? R. No tengo la impresión de que ambas músicas estén en dos mundos diferentes. Hay sensibilidades muy próximas al flamenco en la música marroquí, como muestra el caso del gran Abdessadek Chekara. Por eso en la actualidad hay un flujo constante de artistas entre España y Marruecos, que no sólo van a tocar, sino que buscan compartir música o incluso formar grupos. Por ejemplo, el año pasado Nûba d’or et de lumière fue proyectado en el Festival de las Andalucías Atlánticas de Essaouira, donde también se encontraban figuras tan representativas del flamenco andaluz como Estrella Morente y el Lebrijano. P. El documental pone de manifiesto que en la nûba se encuentra contenida una resonancia histórica que es común a la cultura europea, árabe y judía. Al parecer, en este caso, la apelación a la historia y a la tradición no separa a los pueblos, sino que permite su reconocimiento propio y común… R. En efecto, yo estoy convencida de que hay espacios en los que las barreras desaparecen por sí solas, porque en el fondo estas barreras no son reales; en el ámbito de la música, desaparecen completamente. La nûba se extendió en la España Medieval gracias al reinado de Alfoso X el Sabio, de forma que podemos encontrarla en sus cántigas de Santa María. En Marruecos la música árabe-andalusí conserva aún un importante significado religioso, esta vez dentro del islam. Tanto en el cristianismo medieval como en el Ala de Marruecos, una misma música expresa la tendencia a lo trascendente. Esto muestra, a través del espacio de libertad que representa la música, que tanto musulmanes, como judíos, como cristianos pueden hablar un mismo idioma. |
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Bibliografía
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Este artículo fue subido por Lakshmi el 9 de Junio de 2008 a las 12:03.
Tags: Cine, destacados cine, documental, entrevista, festival


