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Rafael Sanz Lobato

No se imagina su vida sin una cámara, sin retratar a la realidad española y a sus gentes. Su inconformismo, el decir siempre lo que piensa, su denuncia de las injusticias ha tenido mucho que ver con el olvido que ha sufrido uno de los fotógrafos más importantes de España.


Por:  Roberto Castiñeira
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Fotógrafo
Nació: en 1932 (Sevilla)
Ubicación: Madrid
Destaca por: una “trayectoria de más de treinta años, con gran coherencia y solidez” que lo ha hecho merecedor del Premio Nacional de Fotografía 2011

Rafael Sanz Lobato es el pionero de la fotografía antropológica en España. Confiesa que le gustan más los pueblos que las ciudades, y por los pueblos de toda España transitó, fundamentalmente durante las décadas de los 50 a 70, reflejando las transformaciones del mundo rural tradicional y las costumbres populares.

Un trabajo en el que se funden el enfoque documental, la observación antropológica y el fotoperiodismo, pero siempre con un profundo respeto hacia las personas. Una labor que, según reconoce en su acta el jurado del Premio Nacional de Fotografía “no ha tenido el reconocimiento que merece”. Tenaz y combativo, sigue trabajando a sus casi ochenta años, a pesar de sus graves problemas de salud. Inconformista al estilo de Stéphan Hessel y José Luis Sampedro, se revela contra los políticos, los artistas acomodaticios, y “todos esos golfos que no respetan los derechos de autor”.

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P. Dejó Sevilla con ocho años, ¿qué le queda de andaluz?

R. Todo. Me siento muy andaluz, aunque la vida y los trabajos me hayan empujado a vivir en Madrid. No me considero madrileño. Mi espíritu y mi corazón son andaluces. La verdad es que no aguanto mucho el calor, es para mí una tortura. Debe ser una cuestión genética, por la parte de mi familia que viene del norte, de Zamora, aunque mi madre era sevillana. Además, en los últimos tiempos y por mi enfermedad -tengo degeneración macular en ambos ojos, casi no veo-, he ido poco por mi tierra.

P. Siempre se ha dicho que Andalucía marca a los artistas por su luz tan particular.

R. La luz del Sur es especial, pero a los fotógrafos no necesariamente nos influye para bien. A los pintores sí, porque ellos pueden elegir el efecto de luz que más les interesa, focalizarla, seleccionarla… Por el contrario, para el fotógrafo no es así: esa luz tan intensa y fuerte de Andalucía, y también la de Castilla-La Mancha, le sienta muy mal a la película por lo que hay que recurrir a la técnica, hay que trabajar mucho. Porque en definitiva la fotografía es luz, es pintar con luz.

P. En ese caso sus fotografías recordarían a las obras de los pintores clásicos.

R. En mi fotografía creativa sí: con un sólo punto de luz era suficiente. El sol, una ventana grande, la luz natural con refuerzos tiene que ser más que suficiente. Aprovechar la luz del ambiente, sacarle partido. He intentado hacer lo mismo en la “fotografía nutricia”, que es como llamo a la de mi etapa profesional, una época de la que no me gusta nada hablar. Empecé como profesional a los 45 años, entendiendo como profesional el que hace fotos por encargo, la fotografía publicitaria, y ese tipo de fotos. Al principio empecé a fotografiar con varias fuentes de luz, pero después fui comprobando que con un solo punto de luz, y rebotando esa luz, era más que suficiente. Una iluminación minimalista.

P. Tiene usted entonces dos ámbitos profesionales muy marcados y muy diferenciados, como si se tratara de dos fotógrafos distintos.

R. Hay una fotografía creativa, que es la que me alimenta, y otra que me ha dado de comer. Sobre la creativa sigo trabajando, de la otra ya he dicho que no quiero ni hablar. Tuve que hacerla para ganarme la vida, he intentado hacerla lo mejor posible, pero nada más.

P. ¿Y en qué lugar se encuentran los retratos de estudio?

R. Conservo el estudio y los fondos para los retratos, que yo mismo pinté. El que ama el arte lo ama en todas sus formas, no solo en una. A mí me hubiera gustado dedicarme a la pintura, pero se me daba muy mal. Dibujé hasta los 15 años, y unos años después comencé a dedicarme a la fotografía. El retrato puede ser una de las facetas más nobles de la fotografía. En cuanto a mis retratos de estudio eran trabajos de encargo y dependía de cada persona, de cada situación, pero siempre he intentado reflejar la personalidad y hacerlo de una manera artística, creativa.

P. La fotografía lleva desde sus inicios reclamando un reconocimiento que no siempre llega, para algunos sigue siendo un arte menor.

R. No me resulta importante el tema de si la fotografía es un arte o no. No me preocupa ni nunca me ha preocupado: es la forma de expresión más importante del siglo XX, y ofrece miles de posibilidades, entre las cuales yo he desarrollado más la social. Me sentía muy atraído por el medio rural, por las fiestas, por las costumbres. Por eso se me asocia con la antropología, y en eso sí puedo decir que he sido un pionero, tal y como se reconoce en la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en el año 2003.

P. En ese sentido ha sido uno de los principales cronistas de las fiestas y costumbres de España, de una realidad que ha desaparecido. ¿Cuál es la que más le ha impresionado?

R. Las fiestas no han desaparecido como tales, han cambiado, ya no existen aquellas que yo he fotografiado. La que más me ha llamado la atención es una Semana Santa. Soy sevillano y siempre me ha gustado la de Sevilla, en la que se reza, se bebe, se canta. Pero en Bercianos de Aliste, en Zamora, la Semana Santa es completamente distinta. A los hombres, cuando se casan, les regalan la túnica y el capuchón blanco, que serán su mortaja cuando mueran, y que usan para procesionar hasta los 60 años. A partir de esa edad, los pocos que quedan, estamos hablando de una zona en la que la esperanza de vida era muy poca, pasan a usar la capa de pastoreo, más adecuada a las lluvias y al frío zamorano. Esa Semana Santa ha sido sin lugar a dudas la fiesta que más me ha impresionado y la que más me ha gustado fotografiar. Es, también, uno de mis trabajos más conocidos.

P. ¿Qué papel tiene Andalucía en sus fotografías antropológicas?

R. Me han quedado muchas cosas por hacer, me he quedado con las ganas por mi problema de salud. Los pueblos blancos, por ejemplo, los hice pero muy de pasada. Me hubiera gustado tener más tiempo, volver, dedicarme más a mi tierra, pero no ha sido posible. No he podido hacer todo lo que hubiera querido.

P. El año pasado el Centro Andaluz de Fotografía hizo una exposición contraponiendo su obra en blanco y negro a los trabajos en color de Cristobal Hara. ¿Se siente “profeta en su tierra”?

R. Para nada. Eso es culpa de la situación de abandono que sufre la fotografía en España y por los políticos. Los políticos en general, no me estoy refiriendo a ningún partido, no saben nada de fotografía y en lugar de dejarse aconsejar por gente con conocimiento se rodean de advenedizos, de personajes que no tienen ni idea y que usan el “dedismo” y el amiguismo. Hablo con conocimiento de causa y desde mi experiencia: ya en la Real Sociedad Fotográfica fui marginado por el militar franquista que la dirigía. Ahora tengo el reconocimiento del Premio Nacional de Fotografía, pero hay muchos otros colegas que están marginados, como es el caso de Fernando Herráez o de Oriol Maspons y de muchos otros fotógrafos que, si la memoria no me jugara estas malas pasadas, le podría enumerar…

P. Es usted tan certero con las palabras como con sus imágenes.

R. Yo me considero una persona humilde y he recibido el Premio Nacional de Fotografía con una alegría contenida. Me lo han dado a mí porque esta vez no les tocaba a otros. En otras palabras: llevaban muchos años dándole el premio a obras puntuales más que a trayectorias, y a obras nutricias, de esas que les gustan a los asesores de los políticos pero que no son relevantes. Vivo de la fotografía y la amo profundamente. Desde finales de los años 50 he sido especialmente sensible a las injusticias y a la cacicadas. No me gusta hablar de mi obra, no me gusta ser protagonista, pero cuando siento algo lo digo: eso ha sido una de las causas de estar arrinconado. Yo siempre digo que hay una Mafia de la Fotografía de Madrid, y que si tengo este premio ha sido sobre todo por mi cabezonería.

P. No comulga entonces con el poder ni con muchos círculos artísticos.

R. Para nada. Hay gente que ya hace sus fotografías pensando en las exposiciones y en las posibilidades de venta de su obra. Me lo dijeron muchas veces: “tienes que hacerte amigo del poder, tienes que adaptarte”. Pero jamás he sido un tiralevitas ni un rascanalgas. Hay que tener ética y pudor. He llegado a oír cosas como que “cada uno tiene su ética” y eso es una sirvengonzonería.

P. A lo largo de su trayectoria personal ¿cuántas fotos puede haber disparado?

R. Para que se haga una idea: conservo unos 200.000 negativos. Pese a las limitaciones de mi salud, a mi escasísima vista, sigo positivando. Lo hago con mucho trabajo, me lleva mucho tiempo. Mis amigos se sorprenden de que pueda seguir trabajando en estas condiciones, pero es que tengo todo el proceso en mi mente, y lo voy repitiendo. Las setenta fotos de mi última exposición las he positivado todas yo. Ya le he dicho que soy muy cabezón.

P. Positivar en laboratorio, con el trasiego de líquidos y cubetas, suena extraño, casi una rareza en estos tiempos digitales.

R. No me gusta nada lo digital. Tampoco me gusta la palabra analógico. Hay que decir “el blanco y negro de siempre, la fotografía de bromuro químico”. Mientras yo viva ninguna de mis fotos será positivada en digital. Quiero ir al notario y dejarlo bien claro en un documento. Mientras yo viva y cuando yo no esté, quién se quede a cargo de toda mi obra que tampoco lo haga. Muchos dicen que con el tratamiento digital se puede obtener el mismo resultado. Mentira. Todo mentira. Lo digital nunca podrá alcanzar el nivel de blanco y negro tradicional. La belleza del bromuro de plata es suprema.

Vídeo


Rafael Sanz Lobato Premi Ciutat de Lleida de Fotografia from EMERGENT-LLEIDA on Vimeo.

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2 comentarios

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El 20 Noviembre 2014 a las 5:22, Armando dijo...

manhours@thump.burbank” rel=”nofollow”>.…

ñïàñèáî çà èíôó!…


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El 12 Diciembre 2014 a las 2:52, daniel dijo...

drunkenly@reprobate.remington” rel=”nofollow”>.…

áëàãîäàðåí!…



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