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Robert Wilson

Robert Wilson dobla la esquina y entra en la plaza. Más que un escritor de novelas policíacas parece una estrella de rock. Su caminar es seguro, conoce bien la Plaza del Museo. No en vano, su detective Javier Falcón vive en esta zona del centro, desde donde inicia cada mañana su peregrinar para resolver crímenes: crímenes que destapan esa cara oculta de la ciudad que no está en las guías turísticas.


Por:  Leonardo Sardiña & Roberto Castiñeira
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Escritor
Nació: en 1957 (Stanford)
Ubicación: Sevilla
Destaca por: retratar una Sevilla alejada de los tópicos en sus novelas
¿Sabías que? se está preparando una película basada en sus libros

Hace calor ya a las once de la mañana, la primavera anticipa un verano sofocante bajo los ficus de raíces gigantes. Tras los saludos y una breve sesión de fotos, nos encaminamos hacia el café más próximo, en la calle Monsalves, donde en una terraza sentimos cómo la tranquila pero ruidosa vida cotidiana de Sevilla pasa a nuestro alrededor. Mientras, entrevistamos durante casi una hora a un ‘guiri’ que ha captado tan bien la atmósfera de la ciudad que se atreve a convertirla en el escenario para sus novelas más famosas: la serie policíaca protagonizada por el comisario Javier Falcón.

P. Retratas una Sevilla diferente, alejada de los tópicos con los que tanto se identifican una buena parte de los sevillanos… ¿Has perdido muchos amigos aquí?

R. No, realmente no. Al principio fue más difícil: la sociedad es bastante cerrada, aunque aparentemente sea al contrario, pero luego, cuando vieron cómo trabajo estaban agradecidos y felices de hablar y contar cosas, cosas que eran superficiales y en las que uno tiene que tratar de ahondar.

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P. Las novelas de crímenes que se desarrollan en Venecia o Estocolmo tienen -aparentemente- más éxito en Sevilla que las tuyas… ¿Crees que no son lo que los sevillanos esperan de novelas ambientadas en su ciudad? ¿Piensas que no es una ciudad autocrítica?

R. Cuando ya llevaba dos o tres novelas sobre Sevilla, mis amigos me contaron que sí gustaba y que incluso se analizaba en algunas escuelas. Y aunque percibo que no es la descripción que a algunos sevillanos les gustaría, mis amigos me dijeron que debía continuar escribiendo sobre Sevilla de esa forma. Y eso es lo que hago.

Robert Wilson está en Sevilla unos días porque se está grabando una serie para televisión sobre su detective Javier Falcón, protagonista de sus cuatro novelas sevillanas. Un equipo internacional es el encargado de convertir el libro en cine. Los escenarios (casas, calles, plazas, bares, juzgados y comisarías) son naturales, y muchos incluso son los mismos en los que Wilson, que asesora durante el rodaje, hace vivir a sus personajes.

P. ¿Cómo es la relación de tus novelas y las películas que se están filmando?

R. Cuando escribo lo hago queriendo crear películas en la mente de los lectores, son historias llenas de detalles que parecen que se suceden como en una película. Por eso la gente puede pensar que se puede hacer una buena película. Pero en realidad es muy complicado, las tramas son muy complejas, la caracterización es muy profunda. En una película debes comprimir todo en unos cien minutos, dejar mucho de lo escrito fuera (…). Por ejemplo, en El ciego de Sevilla, los diarios de Francisco Falcón, que son una parte muy importante del libro, se deben mostrar con flashbacks, algo que a la gente no le gusta mucho. Son como una historia en sí, otra película sobre el padre del detective, algo que resulta demasiado largo y que hay que suprimir.

Los apacibles ojos azules del escritor inglés y su voz grave contribuyen a que la conversación fluya relajada en una mañana cálida como el terciopelo. Se sirven cafés con leche, tostadas de aceite y jamón, y vasos de agua fresca en las otras mesas de la terraza. La camioneta del butano se para enfrente y el repartidor carga una bombona anaranjada sobre la espalda. De vez en cuando una moto carga la atmósfera con el ruido del Sur. Wilson nos cuenta que le gusta el actor elegido para el papel del inspector Falcón, el neozelandés Marton Csokas, que tiene el look correcto, aunque le hubiera gustado más Javier Bardem (risas), pero su caché es mucho más caro (más risas).

Nos aclara que en el personaje de Falcón hay algo de él, obviamente, ya que lo ha inventado, pero también está inspirado en su padre, que murió cuando él era joven, y que, aunque pensaba lo contrario, mientras escribía se iba dando cuenta de todo lo que lo extrañaba. Por eso, de alguna manera, Falcón tiene algo de sí mismo y de su padre. En cualquier caso, cree que, como en cualquier escritor, el protagonista está sacado siempre de cuatro o cinco personas de las que se crea una composición nueva.

En su segunda visita a la ciudad en los años noventa después de un primer viaje en bicicleta en 1984 y ya convertido en un verdadero escritor, Wilson se da cuenta del contraste entre apariencia y realidad que es Sevilla, una ciudad con una personalidad fuerte y una imagen muy marcada dentro y fuera de España, una ciudad que podría ser como un paraíso. Paseándola y viendo el río que rodea el centro, las viejas murallas que guardan las callejuelas, le parece un cerebro humano… Fue entonces cuando pensó que debería escribir una novela psicológica, algo que se contrapusiera a esa imagen alegre de gentes en las calles, hablando fuerte y riendo, tocando las palmas, bebiendo en el ‘botellón’, ya que cuando miró detrás de todo eso vio que Sevilla era como el resto de la ciudades con sus problemas, drogas y crímenes (…). En cualquier caso, Wilson nos asegura que “cuando escribo sobre mafias, asesinatos, etcétera en Sevilla, no necesariamente escribo sobre Sevilla, donde sé que las estadísticas sobre crímenes son muy bajas, sino sobre la parte oscura de la realidad”.

P. Hablando de realidad, ¿cómo ves la situación actual de España en este contexto de crisis económica?

R. Pienso que es terrible, que las circunstancias aquí son diferentes. No era un problema de deuda o de presupuestos no equilibrados como en otros países, pero explotó la burbuja inmobiliaria que provocó una crisis de la propiedad y luego afectó a los bancos y después ya a todo (…). El otro día leí algo preocupante: es la falta de competitividad de España respecto a la de otros países europeos, por ejemplo Alemania, lo que os impide exportar y permitir que la economía crezca, y mi sensación es que lo mejor para España ahora sería salir del euro y volver al peseta (…). Estar en el euro significa no poder devaluar, y eso significa esperar y esperar a ser competitivos, quizás 5 o 10 años…

P. Toda esta crisis ¿podría ser la trama de otra novela? ¿Estamos viviendo otra clase de terrorismo, el terrorismo económico? ¿Los mercados no tienen demasiado poder sobre los países, sobre todo los del Sur?

R. Los mercados… Y la actitud de los alemanes, el control alemán de Europa… Ellos controlan todo, la economía entera. Y exportan alegremente al resto de países europeos, mientras que España no puede porque es demasiado caro hacerlo…

P. ¿Qué opinas del boom de la novela negra que se está viviendo? ¿La gente la necesita por que en ella se muestra mejor que de otra forma la dura realidad que vivimos?

R. Sí, creo que la novela negra cuenta lo que está pasando en la sociedad, en la verdadera sociedad, y la gente queda satisfecha al ver cómo problemas que parecen irresolubles, en estas novelas sí se resuelven (…). Es interesante analizar lo que ha pasado en España, esta clase de historias no han tenido realmente éxito hasta después de los noventa, cuando no quedaba ya rastro del sistema y estructura del franquismo, cuando ya cambió la Guardia Civil y todo eso, pues antes no había héroes con los que poder identificarse y la gente no quería esa clase de historias.

Cuando hablamos sobre otros autores y protagonistas de novelas policíacas, nos cuenta que sabe que Stieg Larsson ha sido un éxito sin precedentes y que ha creado un millón de lectores de novela negra en España. Reconoce que su Lisbeth Salander es una gran creación pero que no le gusta Mikael Blomkvist, un periodista que aparece como un cruzado que sabe a dónde quiere llegar, algo que quería ser el propio Larsson. No le parece un personaje real sino una fabricación, mientras lo que hace sentir a Lisbeth real es que es una Pippi Langstrump, una verdadera adolescente. De los escritores contemporáneos James Elroy le parece un autor realmente brillante, y de los clásicos opta por valores seguros como Raymond Chandler y Dashiell Hammett.

P. ¿Por qué un escritor británico sitúa sus novelas fuera de Inglaterra? ¿Quizás por su trayectoria nómada?

R. Mi padre estaba en las Fuerzas Aéreas, siempre moviéndose y trasladándose. Fui enviado al colegio lejos. Viví en Francia cuando tenía seis años y empecé a hablar francés. Tengo ese sentimiento de pertenecer a ninguna parte y siempre estoy viajando: durante la universidad fui a Estados Unidos y lo recorrí en autobús; después recorrí Europa con varios amigos y salimos más allá, a Turquía, Irán, Afganistán, Pakistán… hasta Katmandú. Y, cuando me casé, viajé con mi esposa durante un año conduciendo por África. Sí, tengo la sensación de no pertenecer a ningún sitio.

Las voces de la calle y el crepitar de los platos y vasos cuando el camarero los recoge y coloca sin compasión, no distraen en absoluto a Wilson que nos adelanta que la novela que acaba de finalizar, y que será publicada próximamente, se desarrolla en Londres y comienza con el secuestro de la hija de un millonario indio.

P. ¿Estamos, pues, en un mundo globalizado también para los crímenes?

R. Me parece interesante mostrar los cambios que se han producido en Occidente donde un millonario indio vive en Londres haciendo inversiones en la economía británica, siendo una persona muy importante para el gobierno. Es hasta dónde nos ha llevado el Imperio Británico y el haber gobernado el mundo en otro tiempo.

Robert Wilson cree que estamos viviendo tiempos interesantes y que lo que ha sucedido en Europa y en Estados Unidos en los últimos cuatro años definirá el resto del siglo, donde habrá que tener en cuenta ya a India y a China con todo su potencial demográfico y sus inmensos problemas. A pesar de haber viajado tanto y haber escrito libros de viaje en su juventud antes de ser famoso, Wilson piensa que no volverá a hacerlo y que es mucho mejor autor de ficción, y eso es lo que va a seguir haciendo.

La conversación vuelve a Sevilla y al inspector Falcón, su gran creación, un personaje que se desarrolla y evoluciona a lo largo de sus cuatro novelas, y que sigue vivo… También hablamos sobre el amor como arma para comprenderse a uno mismo, para sobrevivir, para encontrarse con la otra persona. Y nos asegura que tener una pareja, en su caso su esposa, es fundamental para estabilizar a un escritor. Sobre todo si vives aislado en un olvidado rincón del Alentejo portugués (risas), donde la electricidad la generan paneles solares, y solo tienes internet, a veces… A propósito de Internet, nos comenta lo necesario que se ha convertido en el mundo de hoy, pero también lo peligroso que es perder la capacidad de comunicarnos “cara a cara”.

Las reflexiones conducen hacia el futuro del libro escrito, el libro como objeto y no solo como creación que puede ser bajada gratis de la red. Para Wilson el ‘todo gratis’ puede afectar a los creadores. Y eso son malas noticias, pues “una de las cosas más importantes para la sociedad son las historias, gente que sepa contar historias. Eso hace que la sociedad funcione, y si no hay escritores que puedan ganar dinero, no puedes vivir y tienes que dedicarte a otra cosa. Será interesante ver cómo las cosas evolucionan en los próximos años. Pienso que todo el mundo está sorprendido de lo rápido que se está implantando el libro electrónico, sobre todo en Estados Unidos”.

P. Para finalizar, un regalo para Tertulia Andaluza: la ruta recomendada por Robert Wison por Sevilla para los turistas y fans de Falcón.

R. La ruta comienza, obviamente, en la calle Bailén (donde se sitúa el caserón donde vive el personaje), continúa por la Plaza del Museo, calle San Vicente, gira hacia la Plaza de San Lorenzo y hace una pequeña parada en el bar Casa Ricardo. Después, recorre la Alameda, sube hacia calle Feria y visita el agradable mercado. Sigue hacia la Plaza del Pumarejo, la Macarena y entra en la iglesia; vuelve por la calle San Luis hacia San Marcos, echa una mirada a la placita que hay detrás, donde está el convento de Santa Isabel, alcanza luego Cristo de Burgos y llega a la Alfalfa… Sería una buena ruta en el casco antiguo, aunque Falcón también se mueve, por supuesto, por otros barrios de la ciudad como El Porvenir, Nervión o Santa Clara….

Falcón come en muchos sitios dispersos por la ciudad, lugares donde se encuentra con gente, como el mencionado Casa Ricardo. Algunos restaurantes que frecuenta ya han desaparecido, otros no, como el Manolo León, en El Porvenir, y en el que está inspirado el restaurante de Consuelo, otra de las protagonistas de la saga de Falcón.

Nos despedimos de Robert Wilson donde lo encontramos, en la Plaza del Museo, y lo vemos adentrarse en el laberinto de callejuelas de adoquines, siguiendo los pasos de un comisario llamado Javier Falcón: más que un policía, una persona que se enfrenta a situaciones límite y que reacciona para ayudar a la gente… Ese es el tipo de personaje que le gusta crear, por el que le gusta que le reconozcan y por el que es escritor.


Bibliografía


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4 comentarios

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El 28 Junio 2012 a las 13:29, Mercedes dijo...

Estupendo reportaje- Me voy a comprar ahora mismo uno de sus libros para mis minivacaciones. Pensandolo mejor, me voy a comprar dos, uno para mi y otro para regalar ( así tambien lo leo yo )


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El 2 Julio 2012 a las 12:48, Francisco dijo...

Fantástica. Por las opiniones y por como está estructurada: es como si uno estuviera formando parte de esa charla. Se siente el ambiente, los sonidos, la gente. Muy buena entrevista.


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El 31 Octubre 2012 a las 11:43, Pablo dijo...

Muy buena entrevista,habrá que seguir la pista a este escritor (y de paso visitar todos los bares que aparecen en sus novelas)


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El 9 Diciembre 2012 a las 0:19, la cale’ dijo...

interesante entrevista que, como en las mejores novelas, te engancha en las primeras lineas y acabas con ganas de continuar leyendo a Wilson. una tertulia estupenda!



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