Tony Bryant
Entendernos no fue fácil en nuestra entrevista. Su español y mi inglés complicaban una conversación sobre un tema tan velado como lo es el flamenco. ¿Cómo fue su primera experiencia flamenca? ¿Qué sintió al escuchar los quejíos rotos? ¿Cómo puede alguien tan ajeno a la historia de sus versos sentirse identificado con sus letras? Al igual que yo no necesitaba hablar su idioma a la perfección para saber que la primera vez que escuchó flamenco se le erizó el vello, él tampoco tuvo problemas para saber que detrás de esas palabras tan andaluzas, tan indescifrables, se escondía una gran historia en la que confluían dolor, alegrías y pérdidas. “La música. La música es la que me transmite la emoción, la que se comunica conmigo”, me cuenta entre palabras entrecortadas.
Flamenco: an Englishman’s passion es el resumen de un diario de viaje entre conversaciones entre cantaores, bailaores y guitarristas flamencos, entre actuaciones en Málaga y en Sevilla, en Lebrija, en Utrera, en Jerez de la Frontera… de las que iba tomando notas. Sólo así iba apreciando la diferencia entre los palos flamencos, entre el deje de la costa y del interior de Andalucía. Todo aquella montaña de folios se convirtió en el libro editado por el Museo del Baile Flamenco de Sevilla. En ese viaje iniciático que ya se ha convertido en un modo de vida para Bryant -cuando lo dice pone una mano en el corazón-, dice haber sentido el duende, al que define como “un estado de ánimo que llega mientras se escucha una pieza de música que te toca profundamente”. En Málaga sigue tocando la batería en una banda de blues, The Spinning Coins, cuando su trabajo como chef profesional le deja un hueco para saciar su ansia de música. “En el flamenco he intentado tocar el cajón. Estoy aprendiendo”, comenta el escritor. ¿Cómo se tomaban los gitanos que fuera a verles y a hablar con ellos? “Ya está aquí otra vez el inglés, decían cuando me veían llegar. Pero he hecho buenos amigos en mi camino por el flamenco”, se congratula de admitir. La publicación sirve de guía para que cualquiera ajeno a la experiencia andaluza sepa con qué se va a encontrar. “Cuando uno se siente tan apasionado por algo, tiene un deseo incontrolable de compartirlo con todo el mundo”, confiesa Tony Bryant en su obra. Ahora, si algo exige el flamenco, es experimentarlo en primera persona. |
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Bibliografía
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1 comentario
hablas tan lindo de la gente andaluza yo tengo el gusto de conocer un chico lindo andaluz pero en ocasiones no lo entiendo y yo quisiera sabes mas de ellos y podrias tu ayudarme a entender mas de ellos por he de decirte que le amo y quiero saber sus costumbres y tu experiencia me dice que tu puedes ayudarme a entender